Israel aseguró este viernes que destruyó en Teherán el búnker subterráneo del difunto líder supremo de Irán, Alí Jamenei, en un nuevo golpe contra la cúpula de la República Islámica en el séptimo día de la guerra. Según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), la instalación seguía siendo utilizada por altos funcionarios iraníes pese a la muerte de Jamenei en los primeros ataques del conflicto.
El ejército israelí informó que unos 50 cazas de su fuerza aérea lanzaron cerca de 100 bombas contra el refugio, ubicado bajo el llamado “complejo de liderazgo” en la capital iraní. De acuerdo con la versión militar, el búnker quedó completamente destruido.
Las FDI describieron la estructura como una red subterránea de salas y túneles que se extendía por varias calles y contaba con múltiples accesos y espacios de reunión para miembros de alto rango del régimen. El ejército sostuvo que se trataba de un centro de mando de emergencia diseñado para dirigir la guerra, aunque afirmó que Jamenei murió antes de poder utilizarlo.
בלב טהרן: צה"ל השמיד את הבונקר התת-קרקעי של עלי ח'אמנהאי שהוקם מתחת למתחם ההנהגה של המשטר
— צבא ההגנה לישראל (@idfonline) March 6, 2026
כ-50 מטוסי קרב של חיל האוויר תקפו הבוקר בהכוונה מדויקת של אמ"ן ובשיתוף אמ"ץ, את הבונקר התת-קרקעי של עלי ח'אמנהאי, שהוקם מתחת למתחם ההנהגה של משטר הטרור האיראני בלב טהרן.
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Israel no precisó de inmediato quiénes estaban dentro del complejo al momento del bombardeo ni confirmó la magnitud de las bajas. Señaló, sin embargo, que la instalación continuó en funcionamiento tras la muerte del líder iraní.
Según las FDI, el ataque fue posible tras un trabajo de inteligencia de años realizado por la Unidad 8200 y la Unidad 9900 de la Dirección de Inteligencia Militar, responsables de inteligencia de señales y visual. Esa labor, dijo el ejército, permitió ejecutar un bombardeo “preciso” contra el objetivo.
El complejo de liderazgo ya había sido atacado varias veces desde el inicio de la guerra. Israel afirma que en la ofensiva inicial mató allí a Jamenei. También aseguró que un ataque contra un edificio cercano mató a ocho altos funcionarios iraníes. El martes, el ejército israelí dijo haber golpeado otros puntos del mismo complejo, entre ellos la oficina presidencial y la sede del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán.

Testigos en Teherán describieron los ataques del viernes como especialmente intensos. Reportaron fuertes explosiones que sacudieron viviendas en la zona del complejo. También se informó de detonaciones en los alrededores de Kermanshah, ciudad del oeste iraní donde hay varias bases de misiles.
Horas después del bombardeo contra el búnker, Israel anunció otro ataque en Teherán dirigido contra “un alto comandante del régimen terrorista iraní”. Fuentes de seguridad israelíes identificaron al objetivo como Asghar Hijazi, jefe de gabinete en funciones de la oficina del líder supremo.
Hasta ahora no se conoce el estado de Hijazi. Israel indicó que daría más detalles posteriormente. El funcionario era considerado uno de los hombres más cercanos a Jamenei y una figura central dentro de la estructura de poder iraní.
Raz Zimmt, director del Programa de Irán y del Eje Chií en el Institute for National Security Studies, dijo que Hijazi era mucho más que un jefe de gabinete. Según el analista, durante años actuó como representante de Jamenei en consultas sensibles de carácter político y de seguridad.

En paralelo, las FDI dijeron que durante la jornada atacaron más de 400 objetivos militares iraníes en el oeste del país, incluidos lanzadores de misiles balísticos y depósitos con drones. Israel estima que Irán conserva entre 100 y 200 lanzadores operativos, después de haber destruido más de 300 desde el inicio de la guerra.
El ejército sostuvo que continúa la “caza” de esos sistemas de lanzamiento para reducir al máximo la capacidad de fuego iraní contra territorio israelí. Añadió que desde el comienzo del conflicto la fuerza aérea ha arrojado más de 6.500 bombas sobre Irán.
Según las cifras israelíes, los cazas de la IAF han realizado 2.500 salidas y 150 oleadas de ataque. El ejército aseguró que ahora está ampliando sus bombardeos contra sitios del régimen en Teherán y contra instalaciones de producción de armas en todo Irán, incluidas fábricas vinculadas a misiles y lanzadores, en lo que describió como una nueva fase de la guerra.
Mientras la ofensiva seguía escalando, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que no habrá ningún acuerdo con Teherán mientras no se produzca una rendición total. “¡No habrá acuerdo con Irán excepto RENDICIÓN INCONDICIONAL!”, escribió en Truth Social.

Trump añadió que, después de esa rendición y de la elección de nuevos líderes “grandes y aceptables”, Estados Unidos y sus aliados trabajarían para reconstruir la economía iraní. También afirmó que “Irán tendrá un gran futuro”. Sus palabras volvieron a alimentar las dudas sobre si Washington busca un cambio de régimen, pese a que miembros de su gobierno han negado públicamente que ese sea uno de los objetivos de la guerra.
El jueves, Trump ya había dicho en varias ocasiones que quería influir en la selección del próximo liderazgo iraní. Sus declaraciones contrastaron con los intentos de la administración estadounidense de presentar la campaña militar como una operación limitada a blancos militares.
Por su parte, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dijo este viernes que algunos países ya iniciaron gestiones para mediar en el conflicto. Sin embargo, dejó claro que cualquier conversación debe comenzar por quienes, según Teherán, desataron la guerra.
“Algunos países han comenzado esfuerzos de mediación”, escribió Pezeshkian en X. “Estamos comprometidos con una paz duradera en la región, pero no dudamos en defender la dignidad y la soberanía de nuestra nación”. También sostuvo que la mediación debe dirigirse primero a quienes subestimaron al pueblo iraní y encendieron el conflicto.

Según un informe de Axios publicado el viernes, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo en llamadas telefónicas a ministros de Exteriores árabes que la guerra podría prolongarse varias semanas más. El medio, que citó fuentes anónimas, señaló que Rubio explicó que Washington está concentrado en destruir lanzadores de misiles, reservas y centros de fabricación iraníes.
De acuerdo con el mismo reporte, Rubio insistió en que el objetivo formal de la guerra no es un cambio de régimen, aunque reconoció que Estados Unidos quiere ver a otras personas al mando en Irán. También indicó que no existe diálogo directo con el régimen en esta etapa, ya que ese contacto, según su argumento, podría socavar los objetivos militares.
Al mismo tiempo, Irán no solo ha respondido contra Israel y fuerzas estadounidenses. También ha lanzado cientos de misiles balísticos y miles de drones contra Estados árabes del Golfo, golpeando infraestructura energética, instalaciones civiles y bases de Estados Unidos en la región, en un intento aparente por presionar a los gobiernos árabes para que intervengan y frenen la guerra.
Arabia Saudita informó este viernes que interceptó y destruyó un misil de crucero cerca de la zona central de Al-Kharj. En Irak, un funcionario de seguridad declaró que cuatro drones impactaron el aeropuerto de Basora y dos instalaciones petroleras en el sur del país.

Según esa fuente, uno de los aparatos cayó sobre la terminal de carga del aeropuerto de Basora. Otros dos alcanzaron una empresa estadounidense en el complejo petrolero de Burjesia. Un cuarto dron impactó el yacimiento de Rumaila, donde opera la energética BP.
El conflicto ya empieza a alterar la producción energética regional. The Wall Street Journal informó que Kuwait ha comenzado a reducir la extracción en algunos campos después de quedarse sin espacio para almacenar crudo acumulado. El diario añadió que el país, miembro fundador de la OPEP, estudia recortar todavía más la producción y la capacidad de refinación hasta cubrir solo el consumo interno.
En la misma línea, el ministro de Energía de Qatar, Saad al-Kaabi, dijo al Financial Times que todos los productores energéticos del Golfo podrían cerrar sus exportaciones en cuestión de semanas si la guerra se prolonga y el precio del petróleo alcanza los 150 dólares por barril.
Qatar suspendió el lunes su producción de gas natural licuado mientras Irán seguía atacando a países del Golfo en represalia por los bombardeos israelíes y estadounidenses. La producción catarí representa cerca del 20% del suministro mundial de GNL y tiene un peso decisivo en el equilibrio de la demanda en Asia y Europa.

“Si esta guerra continúa por unas semanas, el crecimiento del PIB en todo el mundo se verá afectado”, dijo Kaabi. Añadió que subirán los precios de la energía, faltarán algunos productos y se desencadenarán problemas de suministro industrial. También advirtió que, incluso si la guerra terminara de inmediato, a Qatar le tomaría entre semanas y meses regresar a un ciclo normal de entregas.
Analistas y economistas han alertado sobre el daño potencial de esta guerra para la economía mundial. Pese a ello, Israel asegura que la capacidad ofensiva iraní se ha debilitado de forma marcada en los últimos días.
El ejército israelí dijo que la frecuencia de los ataques iraníes ha caído de manera significativa. Según sus estimaciones, Irán ha reducido los lanzamientos de misiles balísticos hacia Israel a unos 20 por día. En la primera jornada de la guerra se dispararon alrededor de 90 misiles; al día siguiente, unos 60. Desde el lunes hasta el jueves, la cifra rondó los 20 diarios, repartidos en varias salvas pequeñas.
Irán también ha disparado decenas de misiles balísticos contra otros países de Oriente Medio durante el conflicto. Medios iraníes sostienen que en total se han lanzado unos 500 misiles balísticos desde el inicio de la guerra.
El jefe del Comando Central de Estados Unidos, almirante Brad Cooper, dijo el jueves que los ataques iraníes con misiles balísticos han caído un 90% respecto del primer día del conflicto.
Mientras Teherán parece ralentizar su campaña de misiles y drones, un alto funcionario israelí afirmó este viernes que la operación conjunta de Israel y Estados Unidos está avanzando “mucho mejor de lo esperado”.
“Nadie podría haber esperado una ejecución tan fluida”, dijo ese funcionario. También sostuvo que, con el nivel de coordinación exigido y la magnitud de las cargas utilizadas, pocos habrían anticipado un éxito tan rápido. Pese a ello, admitió que la campaña todavía está lejos de concluir, aunque aseguró que los logros obtenidos hasta ahora son “épicos”.
