Mohammed Hassan Mohammed Awad, alto mando del Cuerpo de Inteligencia Militar palestino en Gaza y figura clave dentro de Muyahidín, fue abatido el viernes en un operativo conjunto entre las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y el Shin Bet. La operación se realizó esa misma mañana y tuvo como blanco directo a Awad, identificado por su papel activo en la estructura de mando terrorista.
En la masacre del 7 de octubre, Awad ingresó en múltiples ocasiones a la comunidad israelí de Nir Oz. Ejerció liderazgo en el ataque y, según reportes, participó de manera directa en los secuestros y asesinatos de Shiri, Ariel y Kfir Bibas. También estuvo involucrado en el rapto y entierro de Gad y Judi Lynn Weinstein, así como en la captura de ciudadanos tailandeses.
El comunicado oficial señaló que Awad operaba como reclutador de células terroristas en Judea, Samaria y otras zonas de Israel. Desde estas posiciones, planeaba atentados contra civiles israelíes, así como contra objetivos militares.
Durante la guerra actual, la organización Muyahidín, con Awad como figura central, llevó a cabo ataques sistemáticos contra Israel y tropas de las FDI desplegadas en Gaza. Su implicación fue directa en la logística y ejecución de acciones terroristas.
FDI y Shin Bet advirtieron que seguirán rastreando y eliminando a todos los responsables de la masacre del 7 de octubre, sin importar la organización a la que pertenezcan. La operación contra Awad forma parte de esa estrategia de eliminación selectiva.
La familia Bibas fue secuestrada el 7 de octubre en el kibutz Nir Oz. Yarden Bibas, su esposa Shiri y sus hijos Ariel (4 años) y Kfir (9 meses) fueron atacados en su hogar. Yarden fue capturado aparte, tras abandonar su refugio con el fin de enfrentar a los agresores. Un video muestra a Yarden herido, trasladado en motocicleta por terroristas, mientras otras imágenes registran a Shiri abrazando a sus hijos, rodeada por atacantes armados.
Yarden recobró su libertad el 1 de febrero tras 484 días en manos de Hamás, en el marco de un acuerdo de cese al fuego e intercambio de rehenes. Los cuerpos de Shiri, Ariel y Kfir fueron devueltos ese mismo mes. Pruebas forenses certificaron su asesinato a manos de los captores, pese a que Hamás atribuyó las muertes a un ataque aéreo israelí.