Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) estiman que cerca del 75 % de los lanzadores y el 65 % de los misiles balísticos de Irán han quedado fuera de servicio tras la campaña aérea en curso. La Fuerza Aérea israelí ha ejecutado hasta ahora 2.600 salidas de combate sobre territorio iraní y ha lanzado alrededor de 6.500 municiones en unos 150 vuelos de ataque, según informó este viernes el portal Walla.
La magnitud de los bombardeos supera operaciones previas. Durante la operación “León Naciente”, por ejemplo, se lanzaron menos de 4.000 municiones a lo largo de 12 días. Desde el inicio de la ofensiva actual, las FDI aseguran haber atacado unos 550 objetivos considerados de alto valor.
Entre los blancos figuran dirigentes, sistemas de misiles balísticos, defensas antiaéreas, así como unos 200 objetivos vinculados al aparato estatal iraní. También fueron atacadas instalaciones de producción de misiles y depósitos de armamento.
Pese a los daños, en el sistema de defensa israelí calculan que aún quedan alrededor de 200 lanzadores móviles operativos en Irán, que la Fuerza Aérea intenta localizar. Los mandos militares señalan que no todos los lanzadores alcanzados quedaron completamente destruidos: algunos resultaron dañados y otros quedaron enterrados bajo tierra tras los ataques.

En las últimas 24 horas la ofensiva se concentró en la cúpula del régimen, búnkeres e infraestructuras estratégicas. El portavoz de las FDI anunció que Israel atacó a Ali Asghar Mir Hejazi, jefe adjunto de la oficina del líder supremo Alí Jamenei. Por ahora no está confirmado si murió. En el ejército israelí lo consideran una figura central en la toma de decisiones del régimen.
El ejército también reveló que el portaaviones estadounidense Gerald Ford participó en los ataques contra Irán.
En paralelo, Israel intensifica sus operaciones en el Líbano. Las FDI aseguran haber golpeado con fuerza objetivos en Beirut y otras zonas. Desde el inicio de la operación se han atacado 500 objetivos en territorio libanés, incluidos 170 lanzadores, 40 centros de mando y control y 65 posiciones de la fuerza Radwan de Hezbolá.
El Comando Norte recibió mayores atribuciones y actualmente tres divisiones están desplegadas en la frontera con Líbano, además de otra división en reserva. Según el ejército, los ataques están debilitando a Hezbolá.
Las FDI también afirman que se ha reducido el número de lanzamientos de misiles hacia Israel tanto desde Irán como desde Líbano, aunque ambas fuerzas mantienen capacidad para golpear la retaguardia israelí. El ejército mantiene operaciones para localizar células de Hezbolá y evalúa posibles respuestas. “No descartamos nada, todo está sobre la mesa. Hezbolá está pagando un precio muy alto”, señalaron fuentes militares.
Ante críticas de soldados que aseguran sentirse expuestos en posiciones militares, las FDI sostienen que las tropas cuentan con sistemas de protección móviles y fijos, combinados con cobertura aérea, observación y fuego de apoyo.

En los últimos meses, el gobierno libanés también ha intentado presionar para desplazar a Hezbolá al norte del río Litani. Según observaciones militares israelíes, combatientes de la organización chií utilizan ropa civil para lanzar misiles antitanque y morteros.
Mientras tanto, la campaña aérea sobre Irán busca golpear los pilares del poder del régimen. Israel afirma que continúa desmantelando defensas antiaéreas, atacando misiles balísticos, centros de mando, cuarteles, instalaciones de la industria militar y objetivos vinculados al programa nuclear.
Las FDI sostienen que la ofensiva no tiene como objetivo inmediato derrocar al régimen iraní, sino debilitarlo militarmente y crear condiciones que, con otros factores, puedan provocar su caída a largo plazo. “Esto no terminará mañana por la mañana. Es una oportunidad histórica, y la administración Trump está comprometida con la misión”, indicaron fuentes militares.
