El jefe del Estado Mayor de las FDI, teniente general Eyal Zamir, se acercó a la manifestación semanal de los viernes organizada por la familia del rehén muerto Ran Gvili, último israelí retenido por Hamás en Gaza, y transmitió a sus padres que existía “margen para el optimismo” sobre su regreso, según informó Channel 12.
Zamir detuvo su vehículo a la entrada del cuartel general militar, frente a la Plaza de los Rehenes en Tel Aviv, y habló con los padres de Gvili, quienes encabezaban la concentración para exigir que no se avance en el alto el fuego en Gaza hasta que el cuerpo de su hijo sea devuelto.
“El jefe del Estado Mayor destacó que la misión de traerlo de regreso está en la vanguardia de los pensamientos y corazones de todos los soldados de las FDI, desde el jefe del Estado Mayor hasta el último soldado”, y afirmó que las FDI “trabajan constantemente en todos los frentes para traerlo a casa lo antes posible”, señaló el ejército en un comunicado oficial.
En las imágenes difundidas por las FDI, se escuchó a la madre de Gvili, Talik, dirigirse al general con estas palabras: “Confiamos en usted, de verdad. Confiamos mucho en usted”.
Gvili, policía de 24 años, murió mientras defendía el kibutz Alumim, en el sur de Israel, durante el asalto liderado por Hamás el 7 de octubre de 2023, ataque que desencadenó la guerra en Gaza. Acudió al enfrentamiento pese a encontrarse a la espera de una cirugía por una lesión en el hombro.
Cuando en diciembre se convirtió en el último rehén restante, su familia anunció la suspensión de las manifestaciones de los sábados por la noche en favor de los rehenes y decidió participar, en su lugar, en los servicios de Kabalat Shabat del Movimiento Kibutziano en la Plaza de los Rehenes los viernes por la tarde.
Durante la reunión de este viernes, la hermana menor de Gvili, Shira, afirmó que hacía todo lo posible para garantizar su regreso y expresó que se sentía “sorprendida de nuevo cada vez” por la cantidad de personas que acudían a apoyar a su familia en las concentraciones.
“Me resulta difícil venir a todos estos actos”, dijo. “Se ha convertido en una rutina”. Añadió que su “única petición es que permanezcamos unidos, en solidaridad, como estamos aquí hoy”.
El servicio fue organizado por el kibutz Ein Tzurim y contó con la presencia de familias de exrehenes, así como de Segev Kalfon y Eitan Horn, dos de los últimos 20 rehenes con vida que fueron liberados del cautiverio de Hamás el 13 de octubre, en virtud del acuerdo de alto el fuego alcanzado cuatro días antes.
Kalfon, secuestrado en el festival de música Nova en la zona de Re’im, describió a Gvili como uno de los muchos “superhéroes” surgidos en Israel en medio de la guerra con Hamás. “Soy Segev, estoy en casa, y volví a la vida hace 102 días”, dijo. “Estoy aprendiendo a vivir de nuevo”.
“Ran se lanzó al rescate a pesar de estar herido, e incluso se podría decir que intentó salvarme”, afirmó Kalfon. Agregó que al ver las fotos de Ran sabía que “podríamos haber sido amigos”. También sostuvo que “Ran debería haber vuelto hace mucho tiempo”.
Según el plan de paz para Gaza del presidente estadounidense Donald Trump, la segunda fase del alto el fuego, que incluye nuevas retiradas israelíes y la apertura del paso fronterizo con Egipto, debía comenzar solo tras el regreso de todos los rehenes, vivos y muertos. Sin embargo, Estados Unidos anunció a comienzos de mes que esa fase ya había empezado.
La familia de Gvili exigió que Israel no haga concesiones antes de que su cuerpo sea devuelto. En ese sentido, Hadassah Lazar, hermana del rehén asesinado Shlomo Mantzur, reclamó que se detenga la fase dos del alto el fuego hasta el regreso de Gvili, “tal como se prometió a su familia”.
“Exigimos el regreso de Ran a casa, al país que defendió”, dijo. “Exigimos el regreso de Ran, no como un gesto o un favor, sino como un deber moral”.
Mantzur, el rehén de mayor edad en Gaza, tenía 85 años cuando fue asesinado en su casa del kibutz Alumim, y su cuerpo fue secuestrado y llevado a Gaza durante el ataque del 7 de octubre. Su hermana recordó que conocía a la familia Gvili tras haber coincidido con el padre de Ran, Itzik, cuando estaba destinado en Kissufim como soldado.
“Enterramos a Shlomo en Kissufim con el corazón roto”, afirmó. “Los corazones rotos pasan de generación en generación”.
