Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que mataron este domingo 8 de febrero a un palestino en un ataque desde el aire en Beit Lahia, en el extremo norte de la Franja de Gaza. Según el ejército, identificaron a varias personas a las que describieron como “terroristas” que avanzaban hacia sus posiciones junto a la llamada línea amarilla.
El Hospital Shifa, en Ciudad de Gaza, declaró que recibió el cadáver y atendió a otro herido grave tras el impacto. En el comunicado militar, las FDI señalaron que la Fuerza Aérea actuó “guiada por tropas terrestres” y atacó al grupo para neutralizar una “amenaza inminente” contra los soldados, con un muerto.
El parte no detalló qué ocurrió con el resto de las personas identificadas. El hospital atribuyó inicialmente el ataque a artillería, mientras el ejército sostuvo que se trató de un golpe desde el aire. La línea amarilla cruza sectores del norte de Gaza, incluida Beit Lahia, y delimita el área donde Israel mantiene fuerzas respecto del territorio administrado por Hamás.
Entre esa demarcación y la divisoria entre Israel y la Franja, un perímetro que supera la mitad del enclave permanece bajo control militar israelí. En ese entorno, las fuerzas israelíes abrieron fuego o atacaron desde el aire de forma recurrente a quienes se aproximan a la zona, mientras el Ministerio de Sanidad de Gaza informó de alrededor de 580 muertos y más de 1.500 heridos desde la entrada en vigor de la tregua el 10 de octubre del año pasado.
Ese ministerio también reportó un saldo total que supera las 72.000 muertes desde octubre de 2023. La tensión alrededor de la línea se relaciona, además, con un trazado irregular sobre el terreno. Una investigación publicada en enero describió una demarcación a veces invisible o sin señalización continua, con barriles amarillos y bloques de hormigón en algunos puntos.
Ese reporte también mencionó población desplazada que vive a escasos cientos de metros de los marcadores. En el mismo trabajo, el Ministerio de Salud de Gaza atribuyó al menos 77 muertes a disparos israelíes cerca de la línea entre la entrada en vigor del alto el fuego y un martes de ese mes, incluidos 62 muertos que la cruzaron.
En esa investigación, el ejército israelí reconoció haber matado a 57 personas alrededor de la demarcación y sostuvo que la mayoría eran milicianos. Israel anunció desde los primeros días de la tregua que marcaría físicamente la “línea amarilla” y que respondería con fuego a cualquier intento de cruce o a lo que interpretara como una violación del alto el fuego.
El acuerdo fijó esa retirada sobre mapas militares a lo largo de casi toda la Franja, a la espera de fases posteriores vinculadas a condiciones de seguridad y a discusiones sobre el desarme de Hamás. En las semanas siguientes, el trazado ocupó un lugar central en el control del terreno, según describieron análisis sobre el despliegue y la marcación.
Un análisis con imágenes satelitales informó de movimientos de bloques amarillos en barrios del este de Ciudad de Gaza, como Al-Tuffah, con un desplazamiento aproximado de 200 metros en diciembre respecto de la línea marcada en mapas. Ese estudio también describió la destrucción de decenas de edificios tras el reposicionamiento en esas áreas.
El ejército israelí rechazó que estuviera desplazando la línea y afirmó que adapta la marcación a la topografía y a necesidades operativas. En paralelo, el cruce de Rafah con Egipto reabrió este domingo tras dos días de cierre y volvió a operar con cupos limitados, en un esquema negociado que prevé hasta 50 retornos diarios a Gaza y la salida de hasta 50 pacientes al día.
