Las FDI mantienen alerta operativa mientras Zamir evalúa escenarios ante protestas en Irán y amenazas iraníes sin alterar la consideración de asunto interno.
Reuniones de evaluación y alerta de las FDI ante crisis en Irán y amenazas
Las Fuerzas de Defensa de Israel mantienen su preparación operativa para reaccionar ante cualquier agresión. El jefe del Estado Mayor, teniente general Eyal Zamir, dirigió reuniones de evaluación durante el fin de semana por las protestas en Irán y por advertencias de dirigentes iraníes contra objetivos estadounidenses e israelíes. La institución militar describió esas manifestaciones como un asunto interno iraní, sin cambios en su estado de alerta ni en su capacidad de respuesta inmediata.
Según fuentes militares, Zamir encabezó varias reuniones de situación entre el sábado 10 y el domingo 11 de enero para revisar escenarios, la continuidad de la defensa y la disponibilidad de fuerzas en los distintos teatros, con especial atención al frente aéreo y a la cobertura del territorio. En esas deliberaciones se sostuvo que las protestas iraníes, por sí mismas, no implican una intervención israelí ni alteran la evaluación de amenaza vigente.
El primer ministro Benjamín Netanyahu convocó para la tarde del domingo una reunión de seguridad con altos responsables de defensa con el fin de examinar la evolución de la crisis iraní y sus posibles derivadas regionales. En paralelo, la Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knéset programó un encuentro de su Subcomisión de Inteligencia y Servicios Secretos para tratar implicancias de las protestas y de la respuesta iraní.

El posicionamiento oficial de las FDI estableció que las movilizaciones en Irán forman parte de la dinámica interna del país. Al mismo tiempo, el ejército israelí continuará la vigilancia de los acontecimientos y ajustará su despliegue según la situación. La institución insistió en su capacidad para proteger a la población y responder con fuerza si aparece una agresión directa o un ataque a través de actores aliados de Teherán en la región.
Claves del dispositivo militar y del contexto de las protestas
- Zamir encabezó reuniones entre el 10 y el 11 de enero para revisar escenarios y disponibilidad de fuerzas.
- Qalibaf advirtió que Israel, bases y buques estadounidenses serían objetivos si Estados Unidos atacara Irán.
- HRANA informó 116 muertos; activistas citados por AP elevaron el recuento a 203 y reportaron más de 3.200 detenciones.
- Los servicios israelíes elevaron la alerta ante posibles acciones iraníes contra Israel o instalaciones de Estados Unidos en la región.
- Netanyahu convocó una reunión de seguridad y la Knéset citó a su Subcomisión de Inteligencia y Servicios Secretos.
Declaraciones y amenazas iraníes con impacto regional y postura de Israel
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, afirmó en sesión pública que, ante un ataque de Estados Unidos contra la República Islámica, Israel y las bases y buques estadounidenses pasarían a ser objetivos legítimos. Añadió que Teherán actuaría ante signos objetivos de amenaza y no solo después de un golpe. Sus declaraciones siguieron a mensajes del presidente estadounidense Donald Trump sobre medidas posibles si continuaba la represión de las protestas.

Las autoridades iraníes reiteraron que las protestas responden a incitaciones de potencias extranjeras y usaron calificativos severos para describir a los manifestantes. El presidente Masud Pezeshkian, en una entrevista televisada, acusó a Estados Unidos e Israel de promover la desestabilización y describió a parte de los participantes como “terroristas”. Al mismo tiempo, declaró su voluntad de escuchar demandas económicas y sociales y el Parlamento reprodujo consignas hostiles a Washington en ese contexto.
En el plano internacional, los servicios de seguridad israelíes elevaron el estado de alerta ante la posibilidad de que un ataque estadounidense desatara acciones iraníes contra Israel o contra instalaciones de Estados Unidos en Oriente Próximo. Tres fuentes al tanto de consultas de seguridad israelíes describieron ese aumento y señalaron que, pese a la tensión, la postura oficial mantuvo el foco en la defensa y en la preparación para escenarios de escalada.
De acuerdo con informaciones difundidas por medios israelíes y confirmadas por fuentes gubernamentales, el seguimiento incluyó consultas permanentes entre el Estado Mayor y el Ministerio de Defensa, además de la verificación de la disponibilidad de sistemas defensivos y ofensivos ante posibles represalias o lanzamientos de misiles desde distintos vectores regionales. El énfasis recayó en sostener la disuasión sin alterar la evaluación sobre el carácter interno de las protestas iraníes vigentes.
Víctimas, restricciones de comunicaciones y verificaciones en ámbito iraní

Los datos de víctimas en Irán ofrecieron cifras dispares. La agencia HRANA, citada por Reuters, situó el balance en 116 muertos entre manifestantes y agentes de seguridad. Al mismo tiempo, activistas consultados por Associated Press elevaron la cifra a 203 y registraron más de 3.200 detenciones. Ambas fuentes señalaron restricciones severas de comunicaciones, con apagones de internet y cortes telefónicos que dificultan la verificación independiente sobre el terreno en todo el país.
En el terreno iraní, informaciones verificadas por medios internacionales mostraron concentraciones nocturnas en Teherán y en otras ciudades, además de la emisión en canales estatales de funerales de agentes de seguridad. Las autoridades no ofrecieron un balance consolidado de víctimas y los recuentos dependieron de fuentes independientes. La dificultad para confirmar datos aumentó por la falta de acceso estable a redes y por cierres ordenados desde instancias oficiales en varias provincias iraníes.
Las organizaciones de derechos humanos insistieron en que el recuento podría aumentar cuando se restablezcan las comunicaciones y se confirme la identidad de muertos y detenidos. Las fuentes destacaron que el acceso a información fiable depende de la reapertura de canales básicos y de la reducción de los controles internos. El contexto descrito limitó el seguimiento periodístico y la verificación cruzada de testimonios, según reportes recogidos internacionalmente en los últimos días.
Los apagones de internet y los cortes telefónicos descritos por distintas fuentes impidieron una verificación independiente amplia y continua. Esa situación afectó el trabajo de reporteros y activistas y también demoró la identificación oficial de víctimas. Los balances difundidos reflejaron márgenes de error elevados y dependieron de testimonios locales, registros hospitalarios y material audiovisual. El panorama general quedó sujeto a cambios por la reactivación gradual de los sistemas de comunicación.
Estrategia de Zamir, coordinación y continuidad operativa israelí

Eyal Zamir, al frente del Estado Mayor desde 2025, expuso el 6 de enero en la conferencia “Líderes en el Frente Interior” una estrategia redefinida a partir de la posibilidad de una guerra por sorpresa y de lecciones de los dos últimos años. Reiteró que la preparación para la guerra guía las prioridades de la fuerza y que la coordinación con autoridades locales y organismos de emergencia resulta esencial para sostener la continuidad operativa.
En el plano institucional, las principales carteras vinculadas a la seguridad —Defensa, Asuntos Exteriores y el propio Estado Mayor— mantienen un esquema de coordinación que ya funcionó durante emergencias recientes. Los mensajes oficiales priorizan la protección de la población y la continuidad de la actividad económica y civil. La posición declarada por el ejército no cambió respecto del carácter interno de las protestas en Irán en todo momento, según los portavoces.
Los servicios de prensa y los portavoces de las FDI destacaron que la institución seguirá con evaluaciones periódicas de situación y que coordina decisiones con el nivel político. En el ámbito gubernamental, se anunció la continuidad de deliberaciones de seguridad en los próximos días, con seguimiento de inteligencia y de indicadores de riesgo procedentes de distintos frentes. Esa dinámica buscó sostener la coherencia entre evaluación y despliegue sobre el terreno nacional.
Las medidas de preparación incluyeron la verificación de sistemas defensivos y ofensivos disponibles para responder a represalias o a lanzamientos de misiles desde varios vectores regionales. El Estado Mayor y el ministerio de Defensa mantuvieron consultas de forma permanente y definieron prioridades sin cambios en la evaluación sobre las protestas iraníes. La disuasión se preservó con despliegue reforzado y sin ordenar un movimiento adicional que excediera la vigilancia acrecentada en los límites establecidos.
