El programa busca corregir la subrepresentación en el cuerpo, mejorar la igualdad de oportunidades y orientar a jóvenes drusos hacia roles de combate e inteligencia.
La Fuerza Aérea impulsa un plan de diversidad con metas medibles
Si en enero del año pasado alguien le hubiera contado a la capitán N’ sobre la ceremonia de hoy, ella habría dudado. Ocho meses de trabajo e investigación transcurrieron desde la idea inicial hasta el inicio del proyecto, que N’ describe como uno de los más significativos de su carrera militar. Para ella, todo empezó como un sueño y hoy concluye por primera vez tras completar las asignaciones previstas.
La magnitud del evento se entiende al mirar algunos años atrás, cuando la Fuerza Aérea adoptó una conclusión que enfrenta prejuicios y corrige una injusticia histórica. En el Israel actual persiste una subrepresentación de haredíes, miembros de la comunidad etíope, residentes de la periferia y drusos en numerosos cargos del cuerpo. Esa brecha aparece en puestos diversos, desde pilotos hasta intérpretes de fotografías aéreas e instructoras de simuladores.
N’ explica que la subrepresentación resultó amplia y afectó muchos lugares en el cuerpo. Desde hace un año y medio ocupa el cargo de jefa del departamento Ejército-Sociedad, que ella misma fundó dentro de la sección de Servicio Obligatorio, Planificación y Fuentes, responsable de construir el capital humano. A partir de la convicción de que la diversidad en las FDI constituye una fuerza, el equipo elaboró un plan de diversidad del cuerpo.

Ese plan incluyó un análisis de la situación en el Estado de Israel, en las FDI y en la propia Fuerza Aérea. Tras un año de trabajo, el cuerpo creó un departamento dedicado al vínculo entre el ejército y la sociedad y a ejecutar el plan. Según N’, antes no existía un esquema ordenado con objetivos medibles por trimestre, discusiones regulares ante altos mandos y autoridades locales, y verificación del avance mediante indicadores relevantes. Ese enfoque funciona ahora.
Elementos centrales del plan de diversidad del cuerpo
- Creación del departamento Ejército-Sociedad en el área de Servicio Obligatorio, Planificación y Fuentes de la Fuerza Aérea.
- Objetivos medibles por trimestre, con discusiones regulares ante altos mandos del ejército y autoridades locales.
- Cooperación con autoridades locales para conectar con candidatos al servicio de seguridad y ampliar oportunidades.
- Trabajo con alumnos desde noveno grado para despertar conciencia y deseo de ocupar cargos significativos.
- Identificación de la falta de modelos a seguir del cuerpo en ciertos entornos, con pérdida de candidatos de alta calidad.
Cooperación con autoridades locales para llegar a candidatos desde noveno grado
En el marco del esfuerzo por lograr igualdad plena de oportunidades, la Fuerza Aérea impulsó soluciones creativas para conectar con candidatos al servicio de seguridad. Entre esas medidas estableció cooperaciones con diversas autoridades locales. N’ señala que el cuerpo necesita llegar a los candidatos de poblaciones seleccionadas desde noveno grado, con el fin de despertar en ellos la conciencia y el deseo de ocupar cargos significativos dentro del sistema.

En ese trabajo, el equipo detectó que los modelos a seguir casi no provienen de la Fuerza Aérea. En la periferia, por ejemplo, muchos prefieren alistarse en la Policía de Fronteras. Además, parte de los candidatos no capta la importancia de las convocatorias a los procesos de selección, lo que lleva a perder mano de obra de alta calidad. Esa combinación refuerza brechas que el cuerpo considera injustificadas para una organización que aspira a actuar como crisol.
La lógica del plan no se limita a sumar inscriptos, sino a abrir acceso real a rutas de servicio significativas. Por eso el vínculo con autoridades locales se volvió una herramienta para acercar procesos, explicar expectativas y sostener seguimiento. El objetivo es que el reclutamiento refleje a todos los sectores de la sociedad israelí y que las filas del cuerpo incorporen servidores diversos, con oportunidades comparables en roles de combate, aviación e inteligencia.
Ese mismo enfoque llevó a buscar respuestas específicas para cada población. En el caso druso, el cuerpo concluyó que hacía falta una vía dedicada, porque la representación en funciones de aviación, combate e inteligencia no se construye solo con mensajes generales. A partir de esa lectura, en enero del año pasado surgió una propuesta concreta para formar candidatos durante varios meses y prepararlos para los procesos de selección y la cultura organizacional de la Fuerza Aérea.
“Águilas del Norte” abre una vía drusa hacia combate e inteligencia

La solución para la población drusa nació en enero del año pasado con la propuesta de crear una preparación de seis meses. El programa debía orientar a alumnos drusos de diversas zonas hacia profesiones específicas en la Fuerza Aérea. Durante la preparación, los participantes elevaron su nivel de hebreo, estudiaron sobre las FDI y sobre la Fuerza Aérea en particular, y conocieron aspectos como la cultura del debriefing y los distintos roles del cuerpo.
N’ recuerda que a principios de año se reunió con el jefe de la Administración de Poblaciones de las FDI para presentar la idea. Esa administración ya había realizado un trabajo destacado en ámbitos como academia, combate e inteligencia, pero no existía un camino específico para la Fuerza Aérea. El jefe consideró importante cooperar con la iniciativa y, tras definir líneas generales, el equipo se unió a la Agencia Judía para avanzar con la implementación.
En pocos meses encontraron sede, personal, plazas y autorizaciones para abrir el primer ciclo, que comenzó a funcionar en septiembre durante medio año. En cooperación entre la División de Seguridad-Social del Ministerio de Defensa, la Agencia Judía y la Administración de Poblaciones de la Dirección de Personal, se estableció el programa “Águilas del Norte”. N’ describe el plazo de armado como “loco e inconcebible”, por la velocidad con que se consolidaron los recursos necesarios.
Los egresados se repartieron entre rutas de combate e inteligencia. La mitad se asignó a profesiones de combate como defensa antiaérea, en una vía dedicada al curso de oficiales, y a otras unidades clasificadas; la otra mitad se destinó a cargos de inteligencia como intérpretes de fotografías aéreas y operadores de guerra electrónica. La mitad de los alumnos ubicados en clústeres de aviación serán los primeros miembros drusos en servir en esas posiciones. Seis se presentaron a selecciones del curso de piloto y tres avanzaron a la etapa siguiente.
Motivaciones, idioma y convivencia marcan la experiencia de los egresados

El diseño del programa incluyó una decisión sobre liderazgo y confianza. El equipo evaluó quién dirigiría la preparación y resolvió reclutar a un gerente druso que entendiera necesidades y dificultades, y que diera tranquilidad a los padres. Ese gerente trabajó de forma intensa para localizar candidatos en zonas donde el alistamiento no es habitual. Algunos participantes no lo expresan en voz alta, pero consideraron importante integrarse para poder contribuir al Estado en el futuro cercano.
Menos de 24 horas antes de la ceremonia de cierre de hoy en la Casa del Combatiente Druso, en Kisra-Sumei, dos jóvenes describieron sus decisiones. A’, de 18 años, de un pueblo de Galilea, cuenta que proviene de un entorno religioso y dudó si alistarse, pero eligió hacerlo. Explica que le duele que la Ley del Estado-Nación no reconozca a los drusos como ciudadanos plenos, y que decidió aspirar al curso de oficiales para demostrar igualdad con sus hermanos judíos.
A’ relata que se aferró a la oportunidad tras oír sobre la preparación, investigó y descubrió que no hay drusos en la Fuerza Aérea, y decidió venir para liderar por esta vía. R’, de 20 años, de los Altos del Golán, afirma que no está obligado a alistarse, pero tras ver las imágenes del 7 de octubre y escuchar llamados de drusos en Siria decidió alistarse e intentar influir en el sistema. También quiso mostrar a jóvenes drusos de su zona que pueden participar y observa un aumento en alistamientos de la región.
Ambos sostienen que la preparación les dio herramientas útiles, aunque enfrentaron dificultades. Señalan que el mayor reto fue el idioma, pese a que hoy hablan un hebreo fluido adquirido en seis meses. La convivencia con otros 20 alumnos tampoco resultó sencilla en ocasiones, y A’ menciona las exigencias de compartir habitación con tres compañeros. Aun así, ninguno expresa arrepentimiento por la decisión tomada.
Según ellos, el programa los llevó a pensar como líderes, dirigir y tomar decisiones, y les hizo comprender que defienden la historia israelí y no solo a los ciudadanos. El contacto con judíos, musulmanes y cristianos, poco presente en escuelas drusas, les permitió conocer poblaciones diversas antes del alistamiento. Con el 95 % del primer ciclo concluido, la Fuerza Aérea planea ampliar el programa: el próximo ciclo abrirá en septiembre, con expectativa de duplicar participantes e integrar drusos y judíos desde el primer día.
