La tensión en Oriente Medio alcanza un nuevo punto álgido cuando las relaciones diplomáticas entre Washington y Teherán se enfrentan a una prueba decisiva. La agencia de noticias Tasnim informa de que se han reanudado las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, y que esta mañana se ha celebrado una larga ronda de conversaciones que ha durado unas tres horas.
A pesar de los intentos por transmitir que todo sigue como de costumbre, una fuente cercana a los detalles ha declarado a N12 que, aunque en Omán se ha informado de optimismo y “ideas positivas y creativas”, el mismo alto cargo afirma que “Witkoff y Kushner se han mostrado decepcionados con lo que los iraníes han presentado esta mañana”.
La decepción estadounidense se produce en un contexto de duras exigencias por parte del nuevo Gobierno de Washington, que no está dispuesto a ceder en lo que respecta a la continuación del proyecto nuclear de la República Islámica.
Por su parte, los iraníes no se apresuran a ceder y lanzan duras acusaciones contra los mediadores. Tras las conversaciones de esta mañana, fuentes iraníes declararon al periódico qatarí Al-Arabi Al-Jadid: “El retorno de Washington a sus exigencias extremas e inaceptables solo tiene como objetivo hacer fracasar las negociaciones. Este comportamiento de los estadounidenses demuestra su falta de seriedad.
Teherán ha subrayado a la parte estadounidense que no renunciará al uso de la energía nuclear con fines pacíficos”. La postura inflexible de Irán choca frontalmente con la línea presentada por fuentes estadounidenses a la cadena Fox News, según la cual “cualquier acuerdo posible obligará a Teherán a detener el enriquecimiento nuclear y a proporcionar garantías de que no reanudará el proyecto nuclear”.
Mientras los diplomáticos discuten en las salas de negociación, los responsables políticos y de seguridad en Jerusalén no se arriesgan. Israel se prepara para la posibilidad de que fracasen las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, según ha publicado Kan News.
El principal temor es que el fracaso de las negociaciones active el reloj militar. El plazo que el presidente Trump ha fijado a Teherán expira el próximo domingo, aunque desde entonces el presidente ha mencionado otra fecha, la semana que viene. Mientras tanto, según informó Wint, la hipótesis de trabajo en Israel es que cualquier ataque estadounidense provocará un ataque iraní contra Israel, algo que, de hecho, los iraníes ya han declarado de antemano.
Las estimaciones israelíes sostienen que, desde el punto de vista de Irán, Estados Unidos también actúa como enviado de Israel, por lo que una respuesta contra Jerusalén es un escenario casi seguro en caso de una acción militar.
Las amenazas no se limitan a un ataque directo por parte de Teherán. Una fuente estadounidense declaró al canal qatarí Al Jazeera que Estados Unidos estima que la posibilidad de que Hezbolá entre en la contienda depende del alcance de la posible operación contra Irán.
Parece que el presidente Trump tiene ahora sobre la mesa opciones mucho más radicales que una ronda de ataques selectivos. Según añadió la misma fuente, “los planes militares presentados a Trump llegan hasta el cambio de régimen y tienen en cuenta las consecuencias que ello conlleva”.
En las próximas horas se verá si las partes logran llegar a un acuerdo de última hora o si la región se encamina hacia un enfrentamiento directo.
