Las Fuerzas de Defensa de Israel afirmaron el martes 10 de febrero que una unidad terrestre actuó de noche la semana pasada en el sur de Siria y destruyó un depósito de armas que atribuyó a al-Jama’a al-Islamiyya (Grupo Islámico), en la aldea de Beit Jinn, en un sector próximo a los Altos del Golán.
El ejército indicó que el lugar almacenaba armas de fuego, minas y otros medios de uso militar, además de equipo de comunicaciones, y enmarcó la operación en su campaña para reducir amenazas en el frente norte. En su comunicado, las FDI sostuvieron que al-Jama’a al-Islamiyya “avanzó a lo largo de la guerra y continúa intentando impulsar actividades terroristas contra el Estado de Israel y sus ciudadanos en el sector norte”.
El anuncio llegó un día después de otra incursión nocturna atribuida a fuerzas israelíes en el sur de Líbano, que culminó con la captura de un dirigente local identificado como Atwi Atwi, al que la organización islamista vinculó a su estructura en el distrito de Hasbaya, cerca de la frontera. Israel describió esa acción como una operación “dirigida” basada en inteligencia y trasladó al detenido a su territorio para interrogatorio, mientras el Grupo Islámico condenó el arresto y reclamó su liberación.
כוחות צה"ל איתרו והשמידו מחסן אמצעי לחימה של ארגון הטרור הג׳מאעה האסלאמית במרחב הכפר בית ג׳אן
— צבא ההגנה לישראל (@idfonline) February 10, 2026
כוחות צה"ל בפיקוד אוגדה 210, השלימו בשבוע שעבר פעילות לילית לאיתור והשמדת מחסן אמצעי לחימה של ארגון הטרור הג׳מאעה האסלאמית במרחב הכפר בית ג׳אן שבדרום סוריה.
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La misma jornada, un dron israelí atacó un vehículo en Yanouh, también en el sur del Líbano, y causó tres muertos, entre ellos un menor de tres años; Israel afirmó que el objetivo pertenecía a Hezbolá y abrió una revisión interna ante la posibilidad de víctimas civiles.
En el plano organizativo, al-Jama’a al-Islamiyya actúa en Líbano como una corriente islamista suní con base social y brazo armado, y el Grupo Islámico mantiene una fuerza conocida como Fuerzas al-Fajr. Tras el inicio de la guerra en octubre de 2023, esa estructura lanzó ataques transfronterizos y coordinó acciones con Hezbolá, en una dinámica que Israel considera parte de un entramado más amplio de presión militar sobre su frontera norte.
Israel también acusa al Grupo Islámico de cooperar estrechamente con Hezbolá y Hamás en Líbano y Siria, y de mantener emplazamientos y rutas de apoyo a lo largo de la frontera sirio-libanesa y en el sur de Siria. Ese señalamiento conecta con antecedentes recientes en Beit Jinn: a finales de noviembre de 2025, Israel reconoció una incursión en esa misma zona durante una operación de detención, que derivó en enfrentamientos; el balance local incluyó 13 muertos y decenas de heridos, y el ejército israelí informó de seis soldados heridos.
Con la operación anunciada este 10 de febrero, Israel refuerza la continuidad de acciones puntuales en una franja que une el sur de Siria y el sur de Líbano, con incursiones nocturnas, detenciones selectivas y destrucción de arsenales atribuidos a grupos armados. El ejército israelí no informó de bajas propias ni de víctimas en Beit Jinn durante la operación más reciente y mantuvo el foco en la eliminación de depósitos y redes que, en su evaluación, alimentan ataques en el frente norte.
