El vendedor sirio contó a CBS cómo quitó un arma a un atacante en Bondi Beach, mientras familias exigen una pesquisa nacional por antisemitismo.
El relato de Ahmed y las escenas del ataque en Bondi Beach, según CBS
Ahmed al Ahmed, señalado como héroe del tiroteo en Bondi Beach, evocó el instante en que corrió hacia uno de los agresores, lo enfrentó y le quitó el arma. En una entrevista difundida por un medio estadounidense el lunes, afirmó que buscaba proteger a “personas inocentes”. Su reacción ganó notoriedad pública: primero se cubrió entre autos estacionados y después se lanzó sobre uno de los atacantes para arrebatarle el arma, según un video que se volvió viral.
A CBS News declaró: “Mi objetivo era simplemente quitarle el arma y detenerlo para que no quitara la vida a un ser humano y no matara a personas inocentes”. Agregó: “Sé que salvé a muchos, pero siento mucho a los que se perdieron”. En medio del forcejeo, dijo que le habló al tirador y le exigió que soltara el arma y que se detuviera para cortar la matanza de inmediato.
El forcejeo le costó caro: uno de los agresores le disparó varias veces y una bala le alcanzó el hombro, tras lo cual los médicos realizaron varias cirugías. Ahmed relató que saltó a la espalda del hombre y lo sujetó con la mano derecha. A la televisión le confesó que la violencia le resulta insoportable: no desea ver gente asesinada, ni sangre, ni oír armas, ni ver a personas que gritaban y suplicaban, que pedían ayuda.
Su tío Mohammed, agricultor en Al-Nayrab, recordó que Ahmed llegó desde Siria a Australia en 2007. La agencia AFP lo citó pocos días después del tiroteo. El propio Ahmed trabaja como vendedor de fruta y se encontraba en la playa con un café antes del ataque. Tras su intervención, el video se difundió de manera masiva y desató una ola de admiración en Australia y en el exterior por el gesto atribuido al héroe de Bondi.
EXCLUSIVE: Ahmed al Ahmed, the man hailed as a hero for tackling one of the gunmen behind an antisemitic attack on Australia's Bondi Beach earlier this month, is speaking out in the aftermath of the massacre.
— CBS News (@CBSNews) December 28, 2025
"I know I saved lots, but I feel sorry still for the lost." pic.twitter.com/gFUfJvv7c6
Datos clave del ataque y la respuesta institucional
- El ataque ocurrió el 14 de diciembre en Bondi Beach, Sídney, durante un acto de Janucá.
- La acusación sostuvo que el atentado terrorista antisemita dejó 15 muertos y decenas de heridos.
- Sajid Akram, de 50 años, cayó abatido; su hijo Naveed, de 24, permanece detenido con cargos graves.
- Diecisiete familias pidieron una Comisión Real de la Commonwealth en una carta a Anthony Albanese.
- El gobierno rechazó una comisión federal y encargó una investigación bajo Dennis Richardson con informe en abril.
Acusados, víctimas y actuación policial tras el ataque de Bondi
Sajid y Naveed Akram, padre e hijo, afrontan cargos por atacar un acto de Janucá en Bondi Beach, Sídney. La acusación describió un atentado terrorista antisemita que dejó 15 muertos, decenas de heridos y pánico en la playa. Las autoridades presentaron el caso como un episodio de violencia con impacto nacional, con un foco inmediato en la identificación de los responsables y en la reconstrucción de los hechos que rodearon la irrupción en el paseo junto al mar ese día.
Durante el ataque, la policía abatió a Sajid Akram, de 50 años. Las autoridades indicaron que tenía nacionalidad india y que ingresó en Australia con un visado en 1998. Su muerte ocurrió en el mismo operativo que buscó detener el tiroteo y asegurar el área. Ese desenlace se integró en la primera respuesta oficial con el objetivo de neutralizar la amenaza y contener el escenario de riesgo para quienes se encontraban cerca de la playa.

Naveed Akram, de 24 años, nació en Australia y posee ciudadanía australiana. Permanece detenido y enfrenta cargos de terrorismo, 15 asesinatos, comisión de un “acto terrorista” y colocación de una bomba con intención de causar daño. Todavía no presentó declaración ante el tribunal, según registros judiciales divulgados. La evolución del proceso penal quedó sujeta a decisiones judiciales posteriores y a la presentación de pruebas por parte de las autoridades competentes.
Las fallas atribuidas al Estado no anularon las historias de valentía de personas que intentaron frenar a los dos tiradores durante su irrupción letal. Esos relatos circularon junto al duelo y resaltaron acciones individuales en medio del caos en la playa y en las calles cercanas. En ese marco, la intervención de Ahmed concentró atención pública dentro y fuera de Australia, con énfasis en el gesto que, según él, buscó proteger a “personas inocentes”.
Exigencia de comisión real y respuesta del gobierno federal
La emisión de la conversación con Ahmed coincidió con la presión de familiares de víctimas que reclamaron una pesquisa nacional sobre el antisemitismo. También denunciaron presuntos fallos en la respuesta policial, en la inteligencia y en la política pública alrededor del ataque de Bondi. En Australia, las comisiones reales constituyen el mecanismo público más potente: pueden obligar testigos y contemplan cárcel para quien oculte pruebas de forma deliberada, según el marco vigente para esas investigaciones.
Diecisiete familias enviaron una carta abierta al primer ministro Anthony Albanese. Solicitaron “establecer de inmediato una Comisión Real de la Commonwealth sobre el rápido aumento del antisemitismo en Australia”, con el fin de abordar una crisis que describieron con alcance nacional. Pidieron revisar “los fallos de las fuerzas del orden, la inteligencia y las políticas que condujeron a la masacre de Bondi Beach”. Concluyeron: “Exigimos respuestas y soluciones”, al presentar la investigación como condición para la rendición de cuentas.

El documento planteó interrogantes concretos: por qué se ignoraron señales de advertencia, cómo se permitió el crecimiento del odio antisemita y del extremismo islámico y qué cambios deben aplicarse para proteger a todos los australianos. Albanese rechazó una investigación federal y sostuvo que el país necesita medidas rápidas, no esperar “años por respuestas”. El lunes fijó los términos de una investigación distinta, bajo el exfuncionario Dennis Richardson, con un informe previsto para abril del próximo año.
Ante los periodistas, Albanese resumió su enfoque con una idea central: “Tenemos que ponernos manos a la obra con cualquier cambio que sea necesario”. Expresó solidaridad con los familiares y presentó la cohesión social como objetivo del gobierno en un momento difícil. La semana pasada sostuvo que una comisión real encabezada por Nueva Gales del Sur resultaría suficiente y prometió apoyo federal, una postura que chocó con el pedido de una pesquisa nacional y mantuvo el debate abierto.
Medidas oficiales, críticas de las familias y apoyos a Ahmed
Canberra señaló un paquete de cambios en materia de armas y de normas contra el discurso de odio. El plan incluyó una revisión del desempeño policial y de los servicios de inteligencia. Las medidas se presentaron como respuesta institucional al ataque, con énfasis en ajustar procedimientos y leyes. Ese enfoque buscó articular una salida rápida con herramientas administrativas y regulatorias, sin recurrir a una comisión real federal, decisión que ordenó la agenda política tras la masacre.
Tony Burke advirtió que una comisión real nacional daría a “algunas de las peores declaraciones y las peores voces” una tribuna para revivir “los peores ejemplos de antisemitismo de los últimos dos años”. A su juicio, ese escenario dañaría la unidad y la seguridad nacional. En paralelo, medios locales informaron que el gobierno australiano aceleró y otorgó varios visados a familiares de Ahmed, con un reconocimiento oficial a su actuación durante el ataque.

Los familiares de los muertos replicaron que la respuesta federal resulta “ni de lejos suficiente”. Recordaron que sus allegados celebraban Janucá en un espacio público emblemático y exigieron un proceso con poderes plenos. La carta enumeró pérdidas irreparables y describió el episodio como una ruptura de seguridad. En un pasaje, escribieron: “Hemos perdido padres, cónyuges, hijos y abuelos” y reclamaron cambios sin demoras para evitar nuevas tragedias en contextos similares.
El texto sostuvo que las autoridades deben explicaciones y responsabilidades: “Nos deben respuestas. Nos deben rendición de cuentas. Y les deben a los australianos la verdad”. Las familias afirmaron que el problema supera competencias estatales y reclamaron liderazgo federal: “El aumento del antisemitismo en Australia va mucho más allá de la jurisdicción de un solo estado”. El pedido se alineó con reclamos de la comunidad judía y de especialistas. Alex Ryvchin resumió: “Merecemos respuestas”.
