Tras casi trece años al frente del Ayuntamiento, el alcalde judío de Jersey City, Steven Fulop, deja el cargo y entrega a quien lo suceda una serie de “guardarraíles” normativos con los que busca reforzar la protección de la comunidad judía local frente a posibles decisiones futuras.
Fulop, alcalde desde 2013, firmó el 22 de diciembre dos órdenes ejecutivas. Una impide que la ciudad participe en iniciativas para “boicotear, desinvertir y sancionar al Estado de Israel”. La otra establece medidas para resguardar lugares de culto y a sus feligreses ante protestas.
En una entrevista, Fulop explicó que impulsó estas disposiciones para garantizar que “la próxima administración no vaya en una dirección que considero perjudicial para algunas de las comunidades de Jersey City”, en referencia directa a posibles cambios de orientación política municipal.
James Solomon, elegido en noviembre y que asumirá el cargo el miércoles, no se ha pronunciado públicamente sobre Israel ni sobre la guerra en Gaza. No obstante, Fulop afirmó que prevé que Solomon enfrente pronto “presiones de muchas personas diferentes, incluido el concejo municipal”.
Entre los nuevos concejales electos el mes pasado figuran Jake Ephros y Joel Brooks, ambos integrantes de los Socialistas Democráticos de América, grupo reconocido por su postura crítica hacia Israel. Ephros, judío, destacó como activista propalestino y coorganizó en octubre de 2023 la carta “¡No en nuestro nombre! Socialistas judíos dicen no al apartheid y al genocidio”, que equiparaba a Israel con la Alemania nazi.
“Para mí, era importante situar a Jersey City en un punto en el que, incluso con la llegada de un nuevo concejo, estuviera encaminada a proteger a una comunidad judía grande y en crecimiento en Jersey City para que no sienta que existe ningún tipo de discriminación”, declaró Fulop a la Jewish Telegraphic Agency.
Las órdenes firmadas por Fulop replican iniciativas del exalcalde de Nueva York, Eric Adams, quien antes de dejar el cargo aprobó decretos contra el BDS y regulaciones sobre protestas frente a sinagogas, anticipando que su sucesor, Zohran Mamdani, era un crítico severo de Israel.
Mamdani anuló esas disposiciones en las primeras horas de su mandato este mes, lo que reforzó, según Fulop, la necesidad de dejar lineamientos claros antes del relevo en Jersey City.
Fulop afirmó que desconoce la posición de Solomon. “No hay mucho que haya dicho al respecto, así que cómo ve esto y si lo ve como algo en lo que vaya a involucrarse en Jersey City no está claro”, dijo. Añadió que existe “una tendencia a nivel nacional que definitivamente se inclina más hacia la retórica antisemita”.
Solomon no respondió a las solicitudes de comentarios. En 2021 señaló que fue criado “mitad católico, mitad judío y mayormente confundido”, y que en su familia se celebran Pascua, Navidad, Jánuca y Pésaj de manera conjunta.
Fulop optó por no buscar la reelección el año pasado tras completar tres mandatos. En junio intentó sin éxito obtener la nominación demócrata para la gobernación de Nueva Jersey, que finalmente ganó Mikie Sherrill en noviembre.
Jersey City, con unos 300.000 habitantes y ubicada frente a Manhattan, alberga alrededor de 6.000 judíos, según un estudio de 2018 del Berman Jewish DataBank. La ciudad cuenta con cerca de siete sinagogas y varios comercios kosher, y su población judía creció en la última década, en parte por la llegada de familias ortodoxas atraídas por menores costos que en Nueva York.
Fulop alcanzó notoriedad nacional en 2019 al ser uno de los primeros funcionarios estatales en calificar como antisemita un tiroteo mortal en un mercado kosher de la ciudad.
“El gobernador y el fiscal general se mostraron reacios a llamarlo un ataque antisemita, y yo presioné públicamente”, recordó. “Fui criticado por ello, pero pensé que era importante reconocer lo que era mientras el mundo observaba cómo respondíamos”.
En ese periodo, la llegada de residentes judíos generó tensiones vinculadas a la gentrificación. Fulop sostuvo que trabajó para “tender puentes” entre los distintos grupos de la ciudad.
“Había mucha tensión entre la comunidad afroamericana y la comunidad judía, mucho malentendido entre ambas”, afirmó. “Hicimos todo lo posible por facilitar conversaciones entre los liderazgos de ambas comunidades. Creo que hicimos un buen trabajo”.
Sin embargo, su postura frente al antisemitismo no siempre coincidió con la de dirigentes judíos estatales. El año pasado rechazó la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto, al considerar que Nueva Jersey “ya cuenta con una sólida legislación sobre delitos de odio” y que debía “proteger la libertad de expresión”.
La definición generó controversia por considerar antisemitas algunas críticas a Israel. “Creo que esa definición específica es contraproducente”, sostuvo Fulop en su anuncio. Agregó: “Digo esto como alguien que es judío, con educación judía, descendiente de sobrevivientes del Holocausto y firme opositor a la legislación BDS”.
La semana pasada, la Legislatura de Nueva Jersey no avanzó con un proyecto para adoptar la definición de la IHRA, lo que provocó reproches de las cinco federaciones judías del estado, incluida la que atiende a Jersey City.
Fulop señaló que, hasta el momento, las protestas frente a sinagogas y las iniciativas de BDS no han tenido en Jersey City la magnitud observada en Nueva York. Aun así, considera que las órdenes ejecutivas funcionan como “guardarraíles” preventivos.
“El antisemitismo suele aparecer de forma sigilosa en lugares inesperados”, afirmó. “Aunque no haya ocurrido aquí, establecer esas protecciones era importante”.
De cara a la nueva administración, Fulop, próximo presidente y director ejecutivo de la Partnership for New York City, describió sus decretos como una ayuda para su sucesor.
“Lo veo como algo útil para él, porque fija principios que protegen a todo el mundo y evitan la discriminación”, concluyó. “Así es como lo vimos”.
