El Gobierno alemán comunicó el miércoles 14 de enero de 2026 en Berlín que revisará con detalle su volumen comercial con Irán, incluido el tipo de mercancías que circula entre ambos países, con el objetivo de valorar cómo aumentar la presión sobre Teherán, según declaró el portavoz gubernamental Stefan Kornelius en una rueda de prensa.
En esa misma comparecencia, una portavoz del Ministerio de Economía cifró el comercio bilateral en torno a 1.500 millones de euros en 2024 y afirmó que la cifra habría vuelto a descender en 2025 por el efecto de las sanciones de Estados Unidos y de la Unión Europea.
El anuncio se produjo mientras se endurece la respuesta europea ante la represión de las protestas en Irán. En la rueda de prensa del 12 de enero, el Ejecutivo alemán reiteró que apoya la inclusión de la Guardia Revolucionaria iraní en el régimen sancionador antiterrorista de la Unión Europea y señaló que impulsa esa posición en el marco comunitario. El Ministerio de Asuntos Exteriores alemán también situó en el debate europeo la posibilidad de ampliar sanciones ya existentes, entre ellas medidas al amparo del régimen europeo de sanciones por derechos humanos.
En paralelo, el canciller Friedrich Merz vinculó públicamente la evolución interna iraní con la respuesta exterior de Berlín. El 13 de enero, durante un viaje a India, Merz afirmó que considera que la dirigencia iraní atraviesa sus “últimos días y semanas” y pidió a Teherán que detenga la represión, según informó Reuters. En ese mismo despacho, Reuters señaló que Alemania mantiene relaciones comerciales limitadas con Irán bajo fuertes restricciones y que Berlín figura como el socio comercial más importante de Teherán dentro de la Unión Europea.
Los datos de comercio exterior que citó Reuters en ese contexto permiten dimensionar la contracción reciente del flujo comercial. Las exportaciones alemanas a Irán cayeron un 25% y se situaron por debajo de 871 millones de euros en los once primeros meses de 2025, una cuantía que representó menos del 0,1% del total exportado por Alemania, según datos de la oficina federal de estadística alemana consultados por la agencia.
La revisión anunciada el 14 de enero se inserta además en una secuencia de decisiones internacionales que han ido estrechando el margen para el intercambio con Irán. Tras la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 en 2018 y la reactivación de sanciones estadounidenses, el volumen del comercio germano-iraní pasó, según cifras divulgadas por la representación diplomática alemana en Teherán y recogidas por Euronews, de 3.400 millones de euros en 2017 a 1.700 millones en 2019.
Más recientemente, Reino Unido, Francia y Alemania iniciaron el 28 de agosto de 2025 el procedimiento para reimponer sanciones de Naciones Unidas por el programa nuclear iraní, según Reuters, y el Consejo de la UE situó esa notificación como el paso que activó el proceso de reintroducción de sanciones tras el periodo previsto.
A estas restricciones se sumó una medida anunciada desde Washington en plena crisis interna iraní. El 13 de enero de 2026, el presidente estadounidense Donald Trump declaró que su Gobierno aplicará un arancel del 25% al comercio con Estados Unidos a cualquier país que haga negocios con Irán, según Reuters, en una decisión que amplió el foco de presión más allá de las sanciones financieras y comerciales ya vigentes.
En cuanto a la composición del intercambio, la referencia a “tipos de mercancías” que hizo el portavoz alemán se apoya en un patrón comercial documentado por el propio comercio exterior. Euronews, con base en datos oficiales alemanes, indicó que en 2024 las empresas alemanas exportaron a Irán principalmente maquinaria, productos químicos y farmacéuticos, vehículos y componentes de electrónica, mientras que Alemania importó sobre todo alimentos —con especial peso de los pistachos— y alfombras. En la clasificación de socios comerciales del comercio exterior alemán, Irán ocupó en 2024 el puesto 68, según la misma fuente.
