Arabia Saudita ha intensificado sus contactos diplomáticos con Irán con el objetivo de contener la expansión de la guerra en Oriente Medio, según informó Bloomberg News el viernes con base en declaraciones de varios funcionarios europeos. El acercamiento ocurre mientras la ofensiva iraní contra países árabes del Golfo provoca fuertes consecuencias económicas y eleva la tensión regional.
De acuerdo con el reporte, en los últimos días autoridades saudíes han recurrido con mayor urgencia a su canal diplomático indirecto con Teherán para tratar de reducir la escalada militar. Funcionarios citados por Bloomberg indicaron que varios países de la región y de Europa respaldan estos esfuerzos de mediación.
Las conversaciones entre Arabia Saudita e Irán han incluido hasta ahora a funcionarios de seguridad y diplomáticos. Las fuentes consultadas señalaron que no está claro si participan representantes de mayor rango en el diálogo.
El informe también indica que Irán no ha mostrado disposición a negociar el fin de la guerra con Estados Unidos e Israel. El Ministerio de Asuntos Exteriores saudí no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios sobre la información.

Mientras continúan los contactos diplomáticos, Irán mantiene ataques con misiles y drones en la región. Además de lanzar proyectiles contra Israel y fuerzas estadounidenses, Teherán ha disparado cientos de misiles balísticos y miles de drones contra países del Golfo. Los ataques han apuntado a infraestructura energética, zonas civiles y bases militares estadounidenses, en lo que parece un intento de presionar a los gobiernos árabes para que impulsen el fin del conflicto.
En medio de esta ofensiva, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu sostuvo esta semana una inusual llamada telefónica con el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohammed bin Zayed, según informó el viernes la emisora pública israelí Kan.
El viernes continuaron los ataques iraníes en la región. El Ministerio de Defensa saudí afirmó que sus fuerzas interceptaron varios proyectiles —entre ellos misiles balísticos y de crucero— además de tres drones al este de Riad.
Irán también atacó objetivos en Irak. Un funcionario de seguridad iraquí informó que cuatro drones impactaron el aeropuerto de Basora y dos instalaciones petroleras en el sur del país.
Uno de los drones se estrelló contra la terminal de carga del aeropuerto de Basora. Otros dos alcanzaron una empresa estadounidense dentro del complejo petrolero de Burjesia. El cuarto impactó el yacimiento de Rumaila, donde opera la compañía energética BP.
La campaña iraní también afecta al estrecho de Ormuz, el paso marítimo por el que circula cerca del 20% del petróleo y gas mundial. El tránsito en ese corredor estratégico se ha reducido casi por completo.

Datos de MarineTraffic analizados por AFP muestran que desde el lunes solo nueve petroleros, cargueros y portacontenedores han cruzado el estrecho. Algunos de estos barcos ocultaron su posición en determinados momentos.
El recuento de AFP incluye únicamente a embarcaciones que emitieron al menos una señal en cualquiera de los lados del estrecho y excluye a las que mantuvieron su sistema de identificación completamente apagado durante largos periodos.
Desde el domingo también se han multiplicado los ataques contra buques que navegan por la zona. La situación alimenta la preocupación por un impacto prolongado en la economía mundial, en medio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán y las represalias iraníes en el Golfo.
El portavoz de las fuerzas armadas iraníes, Abolfazl Shekarchi, afirmó en la radiotelevisión estatal IRIB que Teherán controla el estrecho de Ormuz y garantiza su seguridad, aunque aseguró que no planea cerrarlo.
El analista de Kpler Matt Wright señaló el miércoles que algunos petroleros todavía atraviesan el estrecho desde el este hacia el oeste. Varias de esas travesías se realizan con el sistema de identificación automática apagado.
Sin embargo, la mayoría de las navieras ha suspendido operaciones en la zona. Varios buques han sufrido ataques con drones y misiles iraníes desde que comenzó la guerra la semana pasada.

El aumento de los ataques ha generado malestar entre aliados regionales de Estados Unidos. Funcionarios de varios países del Golfo sostienen que no recibieron suficiente tiempo para prepararse ante la oleada de drones y misiles iraníes lanzada en represalia por los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán.
Representantes de dos gobiernos del Golfo dijeron que sus países se sienten decepcionados por la forma en que Washington manejó el conflicto, en particular tras el ataque inicial del 28 de febrero. Según estas fuentes, Estados Unidos no advirtió con antelación sobre la operación y desoyó advertencias sobre las consecuencias que tendría una guerra en la región.
Uno de los funcionarios afirmó que existe frustración e incluso enojo porque el ejército estadounidense no ha protegido suficientemente a sus aliados. En la región se percibe que la operación se concentra en la defensa de Israel y de las tropas estadounidenses, mientras los países del Golfo enfrentan los ataques por su cuenta.
El mismo funcionario señaló que las reservas de interceptores de defensa aérea en su país se reducen con rapidez.
Los gobiernos de Baréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos no respondieron a solicitudes de comentarios.
La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, afirmó que los ataques de misiles balísticos iraníes han disminuido un 90% debido a la operación militar estadounidense denominada Furia Épica. Según Kelly, la campaña militar destruye la capacidad iraní para lanzar y producir esas armas.
Kelly también aseguró que el presidente Donald Trump mantiene contacto estrecho con los socios regionales y afirmó que los ataques iraníes contra sus vecinos demuestran la necesidad de la operación militar estadounidense. El Pentágono no respondió a las solicitudes de comentarios.
Aunque las reacciones oficiales de los gobiernos del Golfo han sido moderadas, figuras públicas cercanas a esos gobiernos han expresado críticas directas hacia Washington.

El príncipe Turki al-Faisal, exjefe de inteligencia de Arabia Saudita, declaró a CNN que el conflicto responde principalmente a la estrategia del primer ministro israelí. “Esta es la guerra de Netanyahu. De alguna manera convenció al presidente de Estados Unidos para que respaldara sus puntos de vista”, afirmó.
Funcionarios del Pentágono reconocieron en sesiones informativas privadas con legisladores que enfrentan dificultades para detener las oleadas de drones iraníes. La situación deja vulnerables algunos objetivos estadounidenses en el Golfo, incluidas tropas desplegadas en la región.
Los países del Golfo representan objetivos accesibles para Irán. Se encuentran dentro del alcance de los misiles de corto alcance iraníes y concentran instalaciones energéticas, centros turísticos, empresas internacionales y bases militares estadounidenses.
Desde el inicio de la guerra, Irán ha disparado al menos 380 misiles y más de 1.480 drones contra cinco países árabes del Golfo, según un recuento de Associated Press basado en declaraciones oficiales.
Al menos 13 personas han muerto en esos países, de acuerdo con autoridades locales. Además, seis soldados estadounidenses murieron el domingo en Kuwait cuando un dron iraní impactó un centro de operaciones en un puerto civil situado a más de 16 kilómetros de la principal base del Ejército.
El esposo de uno de los militares fallecidos explicó que el centro de operaciones funcionaba dentro de una estructura similar a un contenedor de carga y no contaba con defensas.

Durante sesiones informativas para el Congreso el martes, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, advirtieron a los legisladores que Estados Unidos no podrá interceptar una parte importante de los drones iraníes, en particular los modelos Shahed, según tres personas con conocimiento de las reuniones.
Bader Mousa Al-Saif, analista de Chatham House radicado en Kuwait, sostuvo que Washington subestimó el riesgo para sus aliados árabes al asumir que las represalias iraníes se dirigirían principalmente contra Israel y las fuerzas estadounidenses.
Según Al-Saif, la falta de un plan para proteger a los países del Golfo evidencia una visión limitada de la situación por parte de Estados Unidos.
Otra fuente familiarizada con el asunto indicó que la frustración regional también se relaciona con el desempeño desigual de los sistemas de defensa aérea. Israel ha logrado interceptar más misiles y drones que varios de sus vecinos.
Funcionarios estadounidenses también han mostrado sorpresa por la falta de interés de los países del Golfo en lanzar una contraofensiva directa contra Irán.
Elliott Abrams, exrepresentante especial de Estados Unidos para Irán y Venezuela durante el primer mandato de Trump, afirmó que tanto Washington como sus aliados sabían que Irán tenía capacidad para ejecutar ataques significativos.
“Sus vecinos lo sabían y le temían. Pero nunca estuvo claro que Irán realmente lo haría, porque también tiene mucho que perder”, afirmó Abrams.
Michael Ratney, exembajador estadounidense en Arabia Saudita, señaló que los países del Golfo desean ver debilitado a Irán, pero también enfrentan preocupaciones importantes por los efectos económicos y la inestabilidad que provoca la guerra.
Ratney, actual asesor del programa de Oriente Medio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, afirmó que los países del Golfo terminarán soportando gran parte de las consecuencias del conflicto.
