El enviado Morgan Ortagus sostuvo encuentros con autoridades libanesas para avanzar en la tregua y el desarme de Hezbolá en el sur del país.
Ortagus discute con Aoun la implementación de la resolución de la ONU
El sábado, Morgan Ortagus, enviado especial adjunto de Estados Unidos para Oriente Medio, mantuvo reuniones con el presidente libanés Joseph Aoun en Beirut, en el marco de los esfuerzos internacionales para consolidar la frágil tregua entre Israel y Hezbolá. Funcionarios libaneses calificaron los encuentros como “positivos”, destacando que se abordaron temas clave como la situación en el sur del país y el seguimiento del alto el fuego.
Durante la visita, Ortagus reiteró el respaldo de Estados Unidos a los mecanismos internacionales que buscan asegurar la estabilidad en la frontera libanesa, incluyendo el comité de supervisión del alto el fuego, presidido por Washington y del que también forma parte Francia. La tregua vigente desde noviembre de 2024 fue producto de intensas gestiones diplomáticas tras más de un año de hostilidades y dos meses de guerra abierta entre Hezbolá e Israel.
Desde el entorno presidencial libanés, se informó que las conversaciones incluyeron el seguimiento de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU y el papel del ejército libanés en su implementación, así como la retirada parcial israelí del sur del Líbano. La oficina del primer ministro Nawaf Salam también confirmó que la reunión con Ortagus fue “positiva”.
Washington insiste en el desarme de Hezbolá según la resolución 1701
El contenido de las reuniones reflejó la presión internacional para cumplir con la resolución 1701, adoptada tras la guerra de 2006, que estipula que solo las fuerzas armadas libanesas y las tropas de la ONU pueden operar al sur del río Litani. Aunque el texto exige el desarme de grupos armados no estatales, su aplicación ha sido limitada, permitiendo a Hezbolá consolidar su presencia militar en la zona fronteriza.
Ortagus también se reunió con el presidente del Parlamento, Nabih Berri, aliado cercano de Hezbolá, y con el jefe del ejército, Rodolphe Haykal. Las conversaciones giraron en torno al despliegue de tropas libanesas en las zonas desocupadas por Israel y al cumplimiento de los compromisos adquiridos en el acuerdo de tregua.
Desde su primera visita a Líbano en febrero, Ortagus ha expresado públicamente que el grupo respaldado por Irán fue “derrotado por Israel”, declaraciones que generaron rechazo entre los sectores afines a Hezbolá. Aunque debilitado tras la guerra, el grupo mantiene una capacidad de acción considerable y continúa siendo un actor central en la escena militar libanesa.
Puntos centrales de la resolución 1701 y su aplicación actual
- Solo el ejército libanés y la ONU pueden operar al sur del Litani.
- Exige el desarme de todos los grupos armados no estatales, incluido Hezbolá.
- Israel debe retirarse del sur de Líbano, excepto de puntos estratégicos acordados.
- Hezbolá debe desmantelar su infraestructura militar al sur del río Litani.
Normalización Israel-Líbano enfrenta resistencia oficial en Beirut
La diplomacia estadounidense busca una solución política integral al conflicto fronterizo. El mes pasado, Ortagus declaró en la televisión libanesa Al-Jadeed que Estados Unidos y Francia formaron grupos de trabajo para abordar la disputa territorial y la presencia israelí en el sur del Líbano. Señaló que el objetivo es resolver las tensiones por vía diplomática.
Sin embargo, los avances hacia una posible normalización de relaciones entre Israel y Líbano enfrentan una fuerte oposición dentro del gobierno libanés. Un funcionario israelí había indicado en marzo que Jerusalén aspiraba a establecer lazos diplomáticos con Beirut, incluso mencionando que las conversaciones podrían iniciarse en abril.
No obstante, el primer ministro libanés Nawaf Salam respondió que “nadie en el Líbano quiere la normalización con Israel” y que existe una oposición unánime. Ambos países se niegan a reconocerse mutuamente y han estado oficialmente en estado de guerra desde 1948.
La resistencia libanesa a una apertura diplomática contrasta con la postura de Israel, que considera prioritario formalizar relaciones con países vecinos en el contexto de una estrategia regional más amplia de contención a Irán y sus aliados.
Retiro israelí parcial y despliegue del ejército libanés en zonas fronterizas
Tras el alto el fuego alcanzado el 27 de noviembre de 2024, Israel retiró sus fuerzas del sur del Líbano, manteniendo presencia solo en cinco puntos estratégicos con la aprobación de Estados Unidos. Las autoridades israelíes justificaron su permanencia parcial como una medida para evitar el reingreso de Hezbolá en áreas sensibles.
Los enfrentamientos se iniciaron el 8 de octubre de 2023, cuando Hezbolá lanzó ataques en apoyo a Hamás, tras la invasión de este grupo terrorista desde Gaza a Israel el día anterior. Los ataques desde el Líbano desplazaron a unos 60.000 israelíes de sus hogares en zonas fronterizas.
En septiembre de 2024, Israel respondió con una ofensiva militar de gran escala que se saldó con la eliminación de líderes clave de Hezbolá y la destrucción de parte significativa de su infraestructura. A pesar de la tregua, Israel ha continuado realizando operaciones puntuales en territorio libanés, alegando violaciones del alto el fuego por parte del grupo.
El acuerdo de noviembre contempla que Hezbolá debe replegarse al norte del río Litani, aproximadamente a 30 kilómetros de la frontera, y desmantelar sus instalaciones militares restantes. El ejército libanés ha comenzado a ocupar las áreas liberadas, pero aún enfrenta desafíos logísticos y políticos para consolidar su control total.