El balance del derrumbe de un edificio en la ciudad libanesa septentrional de Trípoli subió a cinco muertos, según informaron los medios estatales, mientras los rescatistas continúan la búsqueda de sobrevivientes. Se trata del segundo incidente de este tipo en pocas semanas, en una zona marcada por la precariedad.
La Agencia Nacional de Noticias, de gestión estatal, reportó el “colapso de un edificio antiguo” en el barrio de Bab al-Tabbaneh de Trípoli, descrito como el más pobre de la empobrecida ciudad. Además, indicó que el personal de seguridad desalojó los inmuebles colindantes ante el temor de nuevos derrumbes.
“Hasta ahora se ha rescatado a ocho personas, mientras que se han recuperado cinco víctimas, entre ellas un niño y una mujer anciana”, señaló. En paralelo, el jefe de la Defensa Civil, Imad Khreish, declaró a medios locales que el inmueble tenía dos bloques, con seis apartamentos en cada uno.
Los medios locales difundieron imágenes de vecinos y equipos de rescate que intentan retirar escombros con equipo básico y también con las manos desnudas. La información se conoció después de otro derrumbe mortal en Trípoli ocurrido a finales del mes pasado, lo que reavivó la preocupación por la seguridad estructural.
El presidente Joseph Aoun pidió que todos los servicios de emergencia se movilicen “para asistir en las operaciones de rescate y proporcionar alojamiento a los residentes del edificio y a los de los edificios vecinos que fueron evacuados” como medida de precaución, de acuerdo con un comunicado emitido por su oficina oficial.
El Líbano cuenta con numerosos edificios en ruinas, y muchas estructuras habitadas presentan un avanzado estado de deterioro. En ese contexto, persisten inmuebles ocupados pese a condiciones deficientes, en una situación que afecta a distintas zonas y se agrava en áreas con mayores carencias.
Gran parte de las construcciones se levantaron de forma ilegal, especialmente durante la guerra civil de 1975-1990, y en algunos casos los propietarios añadieron nuevos pisos a bloques de apartamentos ya existentes sin contar con permisos. Estas prácticas contribuyeron a la expansión urbana sin controles adecuados.
En 2024, la organización de derechos humanos Amnistía Internacional afirmó que “miles de personas” continuaban viviendo en edificios inseguros en Trípoli, más de un año después de que las estructuras se debilitaran por un gran terremoto con epicentro en Turquía y la vecina Siria. La advertencia subrayó la persistencia del riesgo en viviendas deterioradas.
