La administración de Donald Trump ha elaborado planes sobre cómo asegurar o extraer los materiales nucleares de Irán, mientras la campaña militar encabezada por Estados Unidos e Israel entra en una etapa más incierta, según varias personas al tanto de las conversaciones.
Hasta la noche del viernes, no estaba definido cuándo podría ejecutarse una operación de ese tipo si el presidente la autorizara. Una de las fuentes dijo que Trump todavía no ha tomado una decisión. Aun así, la planificación se ha concentrado en un posible despliegue del Mando Conjunto de Operaciones Especiales, la unidad de élite a la que suelen asignarse las misiones más sensibles de contra-proliferación, dijeron dos de las fuentes a CBS News.
Una portavoz de la Casa Blanca señaló que corresponde al Pentágono preparar ese tipo de escenarios. Un portavoz del Departamento de Defensa no hizo comentarios inmediatos.
Trump escribió el viernes por la noche en Truth Social: “Estamos muy cerca de cumplir nuestros objetivos mientras consideramos ir reduciendo nuestros grandes esfuerzos Militares en Oriente Medio con respecto al Régimen Terrorista de Irán”.
Las discusiones internas sobre el material nuclear iraní avanzan en medio de una guerra cambiante. En su primera fase, la ofensiva estuvo enfocada en debilitar las capacidades militares convencionales de Teherán, incluidas las defensas antiaéreas, los sistemas de misiles y la infraestructura vinculada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Esa primera oleada de ataques de fuerzas estadounidenses e israelíes buscó limitar la capacidad de respuesta de Irán en la región. Sin embargo, pese a los bombardeos, Teherán ha logrado golpear a Israel y a países aliados de Washington en el Golfo, además de frenar la mayor parte de los envíos de petróleo mediante amenazas contra embarcaciones.
Seis militares estadounidenses murieron y decenas quedaron heridos en un ataque con drones iraníes contra una base en Kuwait. Otro miembro del servicio estadounidense murió en un ataque en Arabia Saudí. A eso se sumó la muerte de seis estadounidenses la semana pasada, cuando un avión de reabastecimiento se estrelló en Irak.
Más recientemente, la atención de la administración se desplazó hacia un objetivo que Trump había planteado desde el inicio de la guerra: impedir de forma duradera que Irán pueda producir un arma nuclear.
Según el Organismo Internacional de Energía Atómica, hasta el verano pasado Irán había acumulado unas 972 libras de uranio enriquecido al 60%, un nivel cercano al material apto para armamento. Buena parte de ese uranio sigue enterrada bajo instalaciones nucleares bombardeadas durante una operación estadounidense el verano pasado.
Funcionarios estadounidenses han dicho que la Casa Blanca no descarta intentar recuperar esas reservas de uranio altamente enriquecido dentro de la campaña militar actual. La secretaria de prensa Karoline Leavitt declaró a periodistas a comienzos de esta semana que “es una opción sobre la mesa para él”.
Una misión destinada a incautar ese material sería compleja y arriesgada. “Estamos hablando de cilindros que contienen gas de hexafluoruro de uranio altamente contaminado al 60%, así que es muy difícil de manejar”, dijo esta semana a CBS News Rafael Grossi, director general del OIEA, en “Face the Nation with Margaret Brennan”. “No digo que sea imposible. Sé que hay capacidades militares increíbles para hacer eso, pero sin duda sería una operación muy desafiante”.
La comunidad de inteligencia de Estados Unidos concluyó la primavera pasada que Irán no estaba intentando fabricar un arma nuclear, mientras Teherán sostiene que su programa atómico tiene fines exclusivamente pacíficos. Aun así, en los últimos años el país ha enriquecido uranio al 60%, por encima de los niveles requeridos para la mayoría de los usos no militares.
El OIEA ha señalado que Irán es el único Estado sin armas nucleares que enriquece uranio a ese nivel. Desde el comienzo de la guerra, Trump ha reiterado que uno de los objetivos centrales de la ofensiva es impedir que Teherán obtenga un arma nuclear.
Antes de que estallara la guerra, Estados Unidos e Irán mantuvieron varias rondas de conversaciones indirectas para limitar el programa nuclear iraní. Esas negociaciones incluyeron discusiones sobre mezclar el uranio altamente enriquecido iraní para rebajarlo a un nivel menor y convertirlo en combustible, según el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, quien participó como mediador.
Trump ha insistido en que Irán debe cesar por completo el enriquecimiento de uranio, incluso a niveles más bajos. El gobierno iraní ha rechazado esa exigencia.