El nuevo gobernador del banco central libanés se comprometió a combatir el lavado de dinero y garantizar la independencia institucional frente a la presión política.
Karim Souaid asume el cargo con enfoque en reformas clave
El viernes 4 de abril de 2025, Karim Souaid asumió oficialmente la gobernación del Banco Central del Líbano, en medio de una crisis económica sin precedentes. En su primera declaración pública, aseguró que su gestión priorizará la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, además de promover la independencia institucional frente a interferencias políticas.
Souaid, quien posee una amplia trayectoria en el sector financiero como administrador de activos, señaló que impulsará la reestructuración del sistema bancario, la gestión de la deuda pública y la restitución de los depósitos a los ciudadanos. Indicó que la devolución comenzará por las cuentas de menor tamaño, que pertenecen a los ahorristas más vulnerables.
El país enfrenta desde 2019 una grave crisis financiera causada por décadas de corrupción y negligencia institucional. La situación se agravó por eventos como la pandemia, la explosión del puerto de Beirut en 2020 y una guerra prolongado entre Israel y Hezbolá.
De acuerdo con estimaciones del Banco Mundial, la guerra con Israel ocasionó pérdidas económicas por 11.000 millones de dólares, afectando duramente la infraestructura nacional y paralizando sectores productivos estratégicos.
Aspectos centrales del mandato de Souaid y el contexto económico
- Souaid enfocará su gestión en combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.
- El Banco Central trabajará sin interferencias políticas, según aseguró el nuevo gobernador.
- Entre las prioridades están la reestructuración bancaria y la devolución de depósitos.
- Desde 2019, el país ha operado mayormente en efectivo, con una moneda devaluada en más del 95 %.
- El Líbano fue incluido en la lista gris del GAFI en octubre de 2024.
Designación ocurre tras años de corrupción y colapso financiero
Souaid sucede a Riad Salameh, quien dirigió el banco central durante tres décadas y abandonó el cargo en 2023 bajo investigaciones internacionales por presunta malversación de fondos. Durante su mandato, el sistema bancario colapsó y los ahorristas perdieron el acceso a sus fondos en una de las peores crisis financieras del país.
Desde julio de 2023, Wassim Mansouri había ejercido como gobernador interino. Al cierre de marzo de 2025, reportó que las reservas internacionales del banco ascendían a 10.727 millones de dólares, reflejando la escasa liquidez del Estado libanés.
El nuevo jefe del banco central toma posesión justo cuando el país enfrenta mayores controles internacionales tras su inclusión en la lista gris del GAFI. Esta designación implica que el sistema financiero libanés presenta deficiencias significativas para prevenir operaciones ilícitas.
En respuesta, Souaid declaró que el banco adoptará normativas internacionales para fortalecer los controles financieros y así recuperar la confianza de la comunidad internacional, un paso necesario para obtener asistencia externa.
Souaid plantea reformas bancarias y responsabilidad compartida
Como parte de su plan de acción, Souaid afirmó que los bancos libaneses deberán inyectar capital nuevo para garantizar su estabilidad. Aquellas entidades que no puedan cumplir con este requisito podrían fusionarse con instituciones más solventes.
También remarcó que la devolución de los depósitos será responsabilidad conjunta del Banco Central, los bancos comerciales y el Estado. Según indicó, se priorizará a quienes tienen cuentas de menor volumen, muchos de los cuales han perdido sus ahorros debido al colapso bancario.
Además, anunció que revisará los planes de recuperación económica presentados por administraciones anteriores para identificar una estrategia viable que permita sacar al país de su prolongada crisis.
Estas acciones forman parte de las reformas estructurales que exige el Fondo Monetario Internacional como condición para liberar ayuda financiera al Líbano, junto con la unificación del tipo de cambio y mejoras en la transparencia fiscal.
Inestabilidad política y guerra agravan el panorama financiero
La implementación de reformas se ha visto obstaculizada por la fragmentación política y la falta de consenso entre las facciones dominantes. Esta situación limita la capacidad del gobierno para aprobar medidas estructurales urgentes.
El país también sufre las consecuencias de la guerra entre Israel y Hezbolá, que duró 14 meses y finalizó a fines de 2024. la guerra dejó devastación en el sur del Líbano y paralizó sectores como el turismo, la agricultura y el comercio.
Hezbolá, considerado grupo terrorista por varios gobiernos y con presencia militar y política en el país, ha sido acusado de usar el sistema financiero libanés para actividades ilícitas, lo que aumenta la presión sobre el Banco Central.
En este contexto, el nuevo gobernador enfrenta el desafío de restaurar la credibilidad institucional y liderar una recuperación económica duradera, mientras responde a las demandas internas e internacionales.