Al hablar con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, Aoun dice —sin nombrar al grupo terrorista respaldado por Irán— que “el lanzamiento de unos pocos cohetes desde el Líbano hacia Israel fue una trampa y una emboscada casi abierta para el Líbano y el Estado libanés y el pueblo libanés”, según su oficina.
Hezbolá reanudó sus ataques con cohetes y drones contra Israel el lunes pasado, tras un largo paréntesis, en represalia por la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en un ataque israelí el 28 de febrero.
Aoun habla con desdén de ese ataque inicial de cohetes de Hezbolá, diciendo que no disuadió a Israel de atacar al Líbano, ni fue nada que se acercara a una venganza por el asesinato de Jamenei.
“Hubo quienes querían que estos cohetes atrajeran al ejército israelí a infiltrarse dentro del Líbano, e invadir algunas de sus regiones, y quizá incluso ocuparlas”, dice, mientras las FDI avanzan más en el sur del Líbano, “y eso para acorralar al Líbano entre dos opciones: o bien entrar en una confrontación directa con la agresión israelí, que no está sujeta a ninguna restricción legal o humanitaria. Lo que llevaría a convertir al Líbano en una segunda Gaza”.
Aoun dice que su gobierno pretende hacer cumplir una nueva prohibición de la actividad militar de Hezbolá “de manera clara y decisiva”.
Aoun pide a la comunidad internacional que ayude a implementar un alto el fuego completo con Israel, apoye a las Fuerzas Armadas Libanesas para desarmar a Hezbolá y devuelva al Líbano e Israel a conversaciones directas.
