El primer ministro libanés, Nawaf Salam, afirmó que las declaraciones y operaciones militares de Israel apuntan a “una expansión significativa de la ocupación del territorio libanés, un discurso peligroso sobre el establecimiento de zonas de amortiguamiento o cinturones de seguridad, y un desplazamiento que ya supera el millón de libaneses”.
En una declaración pública difundida tras una sesión del gabinete, Salam sostuvo que “ha quedado claro que la agresión israelí contral Líbano no se limitará” a las operaciones en curso desde el alto el fuego de noviembre de 2024. También dijo que Líbano es víctima de “una guerra de otros” y aseguró: “No escatimaremos esfuerzos para movilizar apoyo árabe e internacional”, al reclamar una intensificación de la vía diplomática para frenar la guerra.
La advertencia llegó después de que Israel anunciara la semana pasada la ampliación de una “zona de amortiguamiento” hasta el río Litani, una medida que implicaría la ocupación efectiva de alrededor del 10 % del territorio libanés. El domingo, el primer ministro Benjamin Netanyahu declaró que ordenó al ejército israelí “ampliar aún más la zona de seguridad existente” para contrarrestar los lanzamientos de cohetes de Hezbolá.
Durante los últimos 16 meses, incluso antes del renovado conflicto con Hezbolá, Israel atacó casi a diario el sur del Líbano contra lo que aseguró eran miembros e infraestructura de Hezbolá.
Beirut, por su parte, ha buscado aplicar las disposiciones del alto el fuego negociado por Estados Unidos en noviembre de 2024, que exige que el Estado libanés tenga el monopolio de las armas e impida que Hezbolá y otros grupos armados no estatales lleven a cabo operaciones militares. En marzo de 2026, el gabinete libanés prohibió las actividades militares de Hezbolá y exigió la entrega de sus armas, mientras las autoridades y el ejército informaron que completaron una primera fase de desarme del grupo al sur del río Litani.
Ese proceso no ha impedido que Hezbolá continuara disparando repetidamente contra Israel desde el sur del país en el mes transcurrido desde que Israel inició sus últimos ataques contra Irán. En ese marco, Salam afirmó que “Nada refuerza más la vinculación de la guerra en nuestra tierra con las guerras de otros” que los informes de “operaciones conjuntas y simultáneas”, en referencia al fuego transfronterizo respaldado por Irán que desencadenó la respuesta israelí. Según el jefe de gobierno, Líbano es “la víctima de una guerra cuyos resultados o fecha de finalización nadie puede predecir”.