Estados Unidos censuró el jueves la inclusión de Irán en maniobras navales realizadas frente a Sudáfrica y calificó esa presencia como “particularmente inconcebible”. Washington vinculó su rechazo a la represión ejercida por el régimen iraní contra protestas internas y a la respuesta violenta desplegada por sus fuerzas de seguridad.
Buques militares de China, Irán, Rusia y los Emiratos Árabes Unidos llegaron hace aproximadamente una semana a aguas cercanas a Ciudad del Cabo. Las embarcaciones participaron en ejercicios conjuntos organizados bajo el marco del grupo BRICS, con una operación liderada por China y con respaldo logístico sudafricano.
Medios locales informaron que el gobierno sudafricano intentó que Irán se retirara del ejercicio naval encabezado por China. Las maniobras coincidieron con una ofensiva represiva en territorio iraní que, según activistas, dejó miles de muertos tras la respuesta estatal a manifestaciones masivas.
No existía claridad sobre el grado real de participación de los buques iraníes en las maniobras. La marina sudafricana defendió el ejercicio y sostuvo que resultaba necesario para “garantizar la seguridad de las rutas marítimas y las actividades económicas marítimas” en una zona estratégica del océano.
Diversos críticos señalaron que el ejercicio reunió a países con profundas divergencias diplomáticas con Estados Unidos. Estas decisiones coincidieron con los intentos de Pretoria por recomponer relaciones propias con Washington, vínculos que atraviesan un deterioro sostenido por desacuerdos políticos y estratégicos acumulados.
“Irán es un actor desestabilizador y patrocinador estatal del terrorismo, y su inclusión en ejercicios conjuntos —en cualquier capacidad— socava la seguridad marítima y la estabilidad regional”, publicó en Facebook la embajada de Estados Unidos en Sudáfrica como respuesta oficial a las maniobras navales.
“Es particularmente inconcebible que Sudáfrica haya dado la bienvenida a fuerzas de seguridad iraníes mientras estas disparaban, encarcelaban y torturaban a ciudadanos iraníes que participaban en actividades políticas pacíficas por las que los sudafricanos lucharon tanto para conseguir para sí mismos”, añadió la misión diplomática.
Las relaciones entre Washington y Pretoria alcanzaron un punto crítico por varias disputas políticas. Entre ellas figura la demanda por genocidio presentada por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia a raíz de la guerra con Hamás en Gaza, asunto que agravó la tensión bilateral.
“Sudáfrica no puede dar lecciones al mundo sobre ‘justicia’ mientras se acerca a Irán”, afirmó la embajada estadounidense. El mensaje reforzó la crítica al alineamiento diplomático sudafricano y cuestionó su coherencia en foros internacionales donde invoca principios de derechos humanos y legalidad global.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había advertido sobre una posible acción militar contra Irán si aplicaba la pena de muerte a detenidos por las protestas. Posteriormente, el mandatario moderó ese planteamiento y dio señales de retroceso respecto a una respuesta armada directa.
La administración Trump acusó además a Sudáfrica de adoptar políticas antiestadounidenses. Como parte de esa confrontación, Washington boicoteó la cumbre del G20 celebrada en noviembre y aplicó aranceles comerciales del 30 por ciento, medidas que profundizaron el distanciamiento entre ambos gobiernos.
