El jefe del Mando Central de Estados Unidos, almirante Brad Cooper, elogió a las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF) tras el hallazgo de una gran red de túneles de Hezbolá, la segunda de ese tamaño localizada en dos meses, en un capítulo que volvió a situar la infraestructura subterránea en el centro del cumplimiento del alto el fuego entre Israel y el Líbano.
“El desmantelamiento de los túneles utilizados de forma nefasta por actores no estatales para almacenar municiones, misiles y drones de ataque promueve la paz y la estabilidad en el Líbano y en toda la región. Buen trabajo por parte de las LAF y del equipo del Mecanismo liderado por Estados Unidos, que está ayudando a hacer cumplir los compromisos adquiridos por Israel y el Líbano”, afirma el almirante Brad Cooper en un comunicado.
El mensaje de Cooper llegó en medio de la fase operativa que el ejército libanés desarrolla en el sur del país, donde las autoridades de Beirut buscan consolidar el control estatal en la franja fronteriza y reducir la capacidad de acción armada de actores no estatales. En enero, el propio ejército libanés declaró que sus fuerzas habían asumido el control operativo al sur del río Litani, aunque mantuvo tareas pendientes ligadas a munición sin explotar y túneles.
La arquitectura de supervisión del alto el fuego da marco a esas operaciones. El acuerdo de cese de hostilidades alcanzado a finales de 2024 abrió paso a un mecanismo de coordinación con participación de Estados Unidos, Francia, Israel, el Líbano y fuerzas de paz de Naciones Unidas, que canaliza avisos, solicitudes de inspección y verificación sobre el terreno.
Ese engranaje ya había intervenido en episodios recientes que combinan advertencias militares y despliegues preventivos. En diciembre, Israel suspendió un ataque anunciado sobre la localidad de Yanouh después de que el ejército libanés pidiera acceso al área para gestionar lo que Israel describió como una infracción del alto el fuego.
La búsqueda y neutralización de infraestructura subterránea forma parte del inventario más amplio de hallazgos atribuidos a las campañas de desarme en el sur. En noviembre, fuentes citadas en informes sobre las discusiones del mecanismo indicaron que el ejército libanés ya había descubierto decenas de túneles y que Israel presionaba para ampliar el alcance de los registros, incluidos controles más intrusivos, una exigencia que mandos libaneses rechazaron por el riesgo de tensiones internas.
En el terreno, la presencia militar libanesa creció de forma visible tras el alto el fuego. Un despliegue cercano a los 10.000 efectivos al sur del Litani, la instalación de puestos y controles y el cierre de rutas de contrabando acompañaron operaciones para ocupar antiguas posiciones y estructuras, incluidos túneles acondicionados que habían servido como espacios de almacenamiento y apoyo logístico.
La dimensión política acompaña a la militar. En enero, dirigentes de Hezbolá advirtieron contra una ampliación del impulso para desarmar al grupo fuera del sur, mientras el gobierno libanés pidió al ejército que preparara una hoja de ruta para la siguiente fase. Al mismo tiempo, Israel mantuvo críticas a la velocidad y suficiencia de las medidas libanesas y continuó con ataques que justificó como acciones para impedir la reconstitución de capacidades en la zona fronteriza.
