El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos, declaró un estado de “emergencia energética nacional” ante los riesgos que la guerra en Oriente Medio plantea para el suministro interno de combustible y la estabilidad energética del país.
La medida se anunció apenas horas después de que el secretario de Energía informara que Filipinas prevé elevar la producción de sus centrales eléctricas de carbón para contener los costos de la electricidad, en medio de las alteraciones que la guerra provoca en los envíos de gas.
“Por la presente se declara un estado de emergencia energética nacional a la luz de la guerra en curso en Oriente Medio y del consiguiente peligro inminente que esto supone para la disponibilidad y estabilidad del suministro energético del país”, dice la orden ejecutiva.
La disposición autoriza al Departamento de Energía a realizar pagos anticipados del 15 por ciento para asegurar contratos de combustible y, al mismo tiempo, faculta a las autoridades a actuar de forma directa contra el acaparamiento y la especulación.
“La declaración… permitirá al gobierno, a través del [departamento de energía] y otras agencias competentes, implementar medidas receptivas y coordinadas en virtud de las leyes vigentes para abordar los riesgos planteados por las perturbaciones en el suministro mundial de energía y en la economía nacional”, dice la orden.
El decreto también concede al departamento de transporte la facultad de canalizar subsidios al combustible para el transporte público, así como reducir o suspender peajes y tasas de aviación. Además, acelera la asistencia a personas en “situaciones de crisis”.
Filipinas, uno de los países con los costos energéticos más altos de la región, depende en gran medida del combustible importado para mantener operativas sus centrales eléctricas.
