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El gasoducto que amenaza el débil acuerdo comercial entre Estados Unidos y China

Rusia es el segundo mayor productor y exportador de gas natural del mundo. Los clientes más importantes del país se encuentran en Europa, donde se consume la mayor parte de sus exportaciones. La finalización del gasoducto Power of Siberia, sin embargo, podría ser un momento crucial para Moscú, ya que reduce su dependencia de los clientes tradicionales de Occidente. Además de las relaciones de Rusia con Europa, la finalización del gasoducto también podría afectar a la importación de GNL en China y potencialmente al acuerdo comercial entre Pekín y Washington.

El momento de China

Pocos países son tan importantes para el mercado internacional del gas como China. El desarrollo económico del país asiático lo ha convertido en el mercado más importante para los exportadores. China representa más del 40 por ciento del crecimiento de la demanda internacional de gas.

Estados Unidos, por otro lado, es el mayor contribuyente a la producción en el mundo. El país extraerá 92.10 mil millones de pies cúbicos por día en 2019, lo que será un récord histórico. Por lo tanto, el aumento de las exportaciones de GNL sería una de las formas más obvias de reducir el déficit comercial negativo con China, en el que el Presidente Trump ha puesto tanto énfasis.

China produjo el año pasado 149 bcm de gas natural. El gigante asiático aumentará su producción y se convertirá en el tercer productor mundial en 2027. Pekín se ha fijado metas ambiciosas para sus tres campeones de la energía controlados por el estado. Para el año 2040, China aspira a producir 325 bcm de gas natural.

Sin embargo, la demanda del país asiático crecerá aún más rápido. Según la empresa estatal Sinopec, la demanda de gas natural de China debería aumentar en un 82 por ciento hasta 510 bcm en 2030, de 280 bcm en 2018. Tanto el crecimiento económico como la transición de Pekín del carbón al gas están acelerando el crecimiento de la demanda de gas del país.
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Por lo tanto, una capacidad de importación suficiente es esencial para la seguridad energética de China. El país ya es el mayor importador de gas natural del mundo si se tienen en cuenta tanto los gasoductos como el GNL. Aunque Pekín está bien conectado con los países productores de gas de Asia Central, el GNL ha demostrado ser vital para mantener un suministro constante de energía. En 2022 se prevé que China supere a Japón como el mayor importador mundial de combustible superenfriado.

Un gasoducto que cambia el juego

La finalización del gasoducto Power of Siberia es el desarrollo más importante para el mercado asiático de gas a corto y medio-largo plazo. Las economías rusa y china son muy complementarias, ya que la primera es un país rico en recursos y la segunda requiere grandes volúmenes de energía para impulsar su desarrollo. Además, las fuertes relaciones políticas entre Moscú y Pekín y una visión del mundo en gran medida coincidente refuerzan la importancia del gasoducto para ambos países.

Sin embargo, la apertura oficial del gasoducto el 2 de diciembre no pudo haber llegado en peor momento. Estados Unidos y China han estado atrapados en una guerra comercial cada vez más intensa. La firma de un acuerdo comercial de “primera fase” reduciría las tensiones entre las dos economías más grandes e importantes del mundo.

En el caso de Washington, la economía se está desacelerando y se avecina un año de elecciones. El GNL es una de las pocas opciones a corto plazo para reducir el déficit comercial, de modo que el presidente Trump pueda mantener que su estrategia con respecto a Pekín está funcionando. También impulsaría su campaña de reelección. El gasoducto Power of Siberia podría convertirse en un impedimento para un compromiso sostenido de China de importar GNL estadounidense en lugar de gas ruso más barato.
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Actualmente, Estados Unidos produce 46 millones de toneladas de gas natural al año (mpta). Otros 27 mpta están aprobados, financiados y en construcción. El gasoducto Power of Siberia, propiedad de Gazprom y operado por ésta, está diseñado para transportar 10 bcm anuales durante los dos primeros años y alcanzar una capacidad máxima de 38 bcm en 2025. Esto equivale a casi 25 mtpa de GNL.

Esto significa que, a corto y medio plazo, una parte significativa de la demanda de gas de China será suministrada por Gazprom. Es muy probable que el gas siberiano reemplace al GNL en el noreste de China. Varios importadores chinos ya han insinuado que están pensando en vender cargas de GNL en el mercado al contado, ya que pueden comprar gas canalizado más barato.

Sin embargo, la exportación de volúmenes modestos de gas natural en los dos primeros años de vida del gasoducto tendrá un efecto limitado en la importación de GNL. Por lo tanto, China podría comprometerse a importar más cargas de GNL estadounidenses para satisfacer las demandas de Washington. Sin embargo, Pekín se mantendrá atento a cualquier compromiso a largo plazo, ya que sabe que puede importar gas mucho más barato de Rusia.

Vía Oilprice

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