Irán y Omán recibieron una notificación antes de la visita del enviado especial estadounidense Steve Witkoff y de Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, al portaaviones USS Abraham Lincoln el sábado 7 de febrero de 2026, en el mar Arábigo.
La coordinación incluyó a Mascate como interlocutor regional y llegó a Teherán antes del traslado al buque, con el fin de que la visita no sorprendiera a las autoridades iraníes en plena etapa inicial de conversaciones indirectas. La notificación añadió un marco político a un movimiento que concentra atención en capacidades de ataque y defensa antiaéreas y marítimas.
Witkoff y Kushner abordaron el USS Abraham Lincoln por invitación del almirante Brad Cooper, comandante del Mando Central de Estados Unidos. El portaaviones, de propulsión nuclear, navegaba el mar Arábigo como parte de un despliegue programado. Cooper recorrió el buque con los dos enviados, se reunió con dotaciones navales y relacionó la visita con la misión operativa del grupo de combate.
El desplazamiento ocurrió un día después de las conversaciones indirectas del viernes 6 de febrero en Mascate, con mediación de Omán. Witkoff y Kushner encabezaron la delegación estadounidense y el canciller iraní Abbas Araghchi lideró la representación iraní. Ambas partes calificaron el primer intercambio como un punto de partida y dejaron abierta la continuidad del proceso.
El temario se centró en el programa nuclear iraní y, por ahora, no incorporó el programa de misiles ni los asuntos regionales que Teherán rechaza en esa mesa. En paralelo, Washington combinó la vía diplomática con medidas de presión económica. La administración estadounidense anunció sanciones vinculadas a redes de comercio petrolero iraní y sumó un arancel del 25% a importaciones de países que mantengan negocios con Irán.
Ese paquete elevó el costo político y comercial del statu quo mientras avanzaban los contactos en Omán. Como telón de fondo inmediato, se registraron incidentes militares recientes en torno al mismo portaaviones. El 3 de febrero, fuerzas estadounidenses derribaron un dron iraní Shahed-139 que volaba hacia el USS Abraham Lincoln “con intención poco clara”.
La interceptación se realizó con un caza F-35C desplegado desde el propio buque, en un episodio que elevó el nivel de alerta en aguas internacionales a distancia operativa de la costa iraní. Al cierre del fin de semana, el USS Abraham Lincoln continuaba su tránsito en el mar Arábigo con su grupo de combate, mientras los contactos diplomáticos quedaban a la espera de calendario para otra ronda.
La notificación previa a Teherán y Mascate, la presencia de Cooper junto a los negociadores estadounidenses y la actividad del portaaviones consolidaron un mensaje dual. Washington mantuvo abierta la negociación y, al mismo tiempo, sostuvo una postura militar visible en el entorno inmediato de Irán.
