Trump afirma que Jamenei debería estar muy preocupado tras informes sobre el colapso de conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán previstas para esta semana.
Tensiones y advertencia a Jamenei, con cambio de sede a Mascate de Omán
Donald Trump advirtió que el líder supremo Alí Jamenei “debería estar muy preocupado” después de reportes sobre un posible colapso de las conversaciones nucleares previstas. Sin embargo, esa alarma cedió horas más tarde, cuando las partes confirmaron el traslado de la cita, inicialmente programada para Turquía, a Mascate, capital de Omán. Irán reiteró que no aceptará concesiones sobre su programa de misiles balísticos y lo señaló como línea roja. Trump afirmó que los iraníes ya negociaban con Estados Unidos.
Un reportero indicó que los manifestantes contrarios al régimen se sintieron traicionados por Trump, pese a que él expresó apoyo e instó a salir a las calles, escenario de miles de muertes durante la represión. Después, Trump se jactó de haber detenido supuestas ejecuciones planificadas de otros ochocientos manifestantes. “Los respaldamos”, dijo. “Ese país es un desastre ahora mismo por nuestra culpa. Entramos y eliminamos su programa nuclear”, añadió al recordar los ataques del año pasado.
Tras reafirmar que el programa nuclear iraní quedó aniquilado, los periodistas preguntaron qué sentido tendría reunirse con Teherán. Trump respondió que Irán intentó reconstruir su programa en otros emplazamientos y que esa maniobra provocaría nuevas ofensivas de Estados Unidos. Evitó, no obstante, reconocer que algunas instalaciones permanecieron fuera de los bombardeos y que se desconoce la ubicación de reservas de uranio ya enriquecido. Ambos puntos debilitan su afirmación de destrucción total.
Horas antes, las conversaciones quedaron en entredicho cuando Teherán se retiró de entendimientos sobre sede y formato, según dos altos funcionarios citados por Axios. Turquía había mediado un marco para dialogar en Estambul con dos vías: una directa Estados Unidos–Irán centrada en el programa nuclear y otra regional, más amplia, para abordar misiles, apoyo a grupos terroristas y abusos de derechos humanos tras las recientes protestas.
Claves operativas y datos confirmados para el lector
- Reunión acordada para el viernes a las 10 a. m. en Mascate, Omán.
- Irán fijó el programa de misiles como línea roja fuera de negociación.
- Marco en Estambul con doble vía: nuclear directa y agenda regional.
- Futuros del Brent a 69,35 dólares y del WTI a 65,12, ambos con alza del 3,0 %.
- Washington exigió incluir misiles, terrorismo, programa nuclear y trato a la población.
Dudas sobre alcance del diálogo y líneas rojas de Washington e Irán
Según funcionarios de Estados Unidos, la parte iraní propuso trasladar la reunión a Omán y excluir a otros países, lo que generó sospechas de un intento de eludir la agenda regional y reducir el diálogo al expediente nuclear. Washington rechazó esa vía limitada y comunicó a Teherán una fórmula de “todo o nada”. La respuesta iraní fue tajante: “De acuerdo, entonces nada”, afirmaron esas fuentes al describir el intercambio.
Más tarde ese miércoles, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, anunció que ambas partes acordaron reunirse el viernes por la mañana en Omán a las 10 a. m. Agradeció a Omán por los arreglos necesarios mediante un mensaje en X. Un funcionario de la Casa Blanca confirmó que el encuentro se celebraría el viernes en Mascate y ratificó la franja horaria prevista para esa conversación bilateral.
Axios informó que al menos nueve líderes árabes presionaron a la Casa Blanca para que no abandonara las conversaciones. Aun así, los funcionarios de Estados Unidos mantuvieron un escepticismo marcado sobre la posibilidad de cerrar un acuerdo. Aseguraron que celebrarían la reunión si los países árabes insistían, aunque advirtieron que la expectativa era baja y que su prioridad consistía en conocer la oferta iraní con miras a decisiones posteriores.
Channel 12 News señaló que los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, en Abu Dabi, tenían previsto viajar a Qatar para consultar con el primer ministro Mohammed Abdulrahman Al Thani antes del encuentro en Omán. Witkoff sostuvo en Tel Aviv una reunión de alto nivel con Benjamin Netanyahu, el ministro de Defensa, Israel Katz, el jefe del Estado Mayor de las FDI Eyal Zamir, el director del Mossad David Barnea y otros altos cargos.
Presiones regionales, consultas con aliados y coordinación con Israel
Según esos reportes, funcionarios israelíes advirtieron a Witkoff que Irán alargaba el proceso y actuaba de mala fe. El enviado replicó que Estados Unidos comprendía las líneas rojas de Israel y no perseguía un acuerdo a cualquier costo. Esa cautela reflejó la desconfianza compartida por varios socios regionales, cuyas evaluaciones de inteligencia aportaron detalles sobre el programa nuclear y el sistema de misiles balísticos, además de información sobre la represión contra las protestas.
El secretario de Estado Marco Rubio afirmó que, pese a la disposición de Washington a negociar, cualquier acuerdo debía abarcar de manera integral el programa nuclear y el de misiles de Irán, su apoyo a organizaciones terroristas en la región y el trato a su población. Subrayó que Estados Unidos estaba preparado para comprometerse con Teherán y que esa actitud no implicaba concesiones automáticas ni una legitimación del régimen ante la comunidad internacional.
Por su parte, Irán solo mostró voluntad de discutir su programa nuclear, aunque no en los términos exigidos por Washington, que reclamó el fin del enriquecimiento en territorio iraní y la exportación de todas las reservas ya enriquecidas. Rubio agregó que el problema de fondo en Irán tenía naturaleza económica porque el régimen destinaba recursos al patrocinio del terrorismo, lo que afectaba la calidad de vida de la población y alimentaba el malestar social.
Pese a las reservas, Washington insistió en mantener abiertos los canales. Rubio afirmó que el presidente Trump estaba listo para hablar, reunirse y entablar compromisos con cualquier interlocutor. Remarcó que Estados Unidos aceptaría reunirse si Irán lo deseaba y que también consideraría la posibilidad de no hacerlo si Teherán cambiaba de idea. Un alto funcionario iraní dijo a Reuters que los diálogos abordarían solo el programa nuclear, con los misiles fuera de la mesa.
Mercados, antecedentes y percepción de riesgo sobre el programa iraní
El mercado energético reaccionó a esa incertidumbre. El precio del petróleo subió con fuerza después de que Axios informara sobre un desplome inminente de las conversaciones, señal de que los inversores percibieron una probabilidad mayor de acción militar de Estados Unidos. Los futuros del Brent avanzaron un 3,0 por ciento hasta 69,35 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate creció también un 3,0 por ciento y cerró en 65,12 dólares por barril.
Como antecedentes, Irán mantuvo cinco rondas de conversaciones con mediación de Omán y de Estados Unidos en mayo de 2025. En junio pasado, Estados Unidos atacó objetivos nucleares iraníes al final de una campaña de doce días de bombardeos israelí. Israel afirmó que actuó ante una amenaza existencial derivada del programa nuclear iraní. Teherán, que jura destruir a Israel, insistió en el carácter pacífico de su programa pese a niveles de enriquecimiento sin uso civil.
De acuerdo con esas evaluaciones, el uranio iraní alcanzó niveles próximos al umbral técnico del grado armamentístico. Más recientemente, la Marina de Estados Unidos reforzó fuerzas en la región tras la violenta represión de las protestas del mes pasado en Irán, la más mortífera desde 1979. Trump no ejecutó amenazas de intervención y exigió nuevas concesiones nucleares. Fuentes iraníes señalaron temor a que un ataque de Estados Unidos debilitara el control interno del régimen.
Los seis funcionarios iraníes consultados describieron un escenario volátil: una dirigencia temerosa de una nueva ola de protestas y una economía presionada por prioridades de seguridad. En ese contexto, ambas partes confirmaron la reunión de Mascate, aunque Washington sostuvo su escepticismo y defendió una agenda amplia que incluyera misiles, terrorismo, programa nuclear y derechos humanos. Irán insistió en concentrar la discusión en el expediente nuclear y rechazó concesiones sobre su arsenal balístico.
