El senador estadounidense Lindsey Graham (R-SC) afirmó el jueves que interrumpió una reunión con el jefe del Estado Mayor del Ejército libanés después de que este se negara a reconocer que Hezbolá es una organización terrorista.
“Acabo de tener una reunión muy breve con el jefe de Defensa libanés, el general Rodolphe Haykal. Le pregunté directamente si creía que Hezbolá es una organización terrorista. Dijo: “No, no en el contexto del Líbano”. Con eso, di por terminada la reunión”, escribió Graham en una publicación en redes sociales.
A continuación, sostuvo que el grupo “es claramente una organización terrorista” y afirmó que Hezbolá “tiene sangre estadounidense en las manos”. En ese sentido, añadió: “Basta con preguntar a los marines de EE. UU”.
Graham indicó que Hezbolá “ha “sido designada como organización terrorista extranjera tanto por administraciones republicanas como demócratas desde 1997, por una buena razón””. En su mensaje, subrayó ese antecedente como parte de su valoración sobre el grupo.
Además, advirtió que, “mientras exista esta actitud por parte de las Fuerzas Armadas Libanesas”, no considera que Estados Unidos disponga de “un socio fiable” en esa institución. “Estoy cansado del doble discurso en Oriente Medio. Hay demasiado en juego”, concluyó.
En el marco del alto el fuego respaldado por Estados Unidos entre Israel y el Líbano, se exigió a la organización terrorista Hezbolá que se desarmara, con un inicio previsto en las zonas ubicadas al sur del río que limitan con Israel.
Por su parte, las autoridades libanesas encomendaron a las Fuerzas Armadas Libanesas en agosto del año pasado la elaboración de un plan destinado a asegurar un monopolio estatal de las armas antes de que terminara el año.
Hezbolá condenó el plan del gobierno libanés para desarmar a la organización terrorista y reiteró en varias ocasiones su intención de conservar sus armas, según lo expuesto por el grupo en sus pronunciamientos.
En una declaración reciente, el líder de Hezbolá, Naim Qassem, afirmó que el grupo terrorista no entregará su armamento y advirtió que esa medida significaría “el fin del Líbano”.
