La guerra en Oriente Medio frenó de golpe la actividad turística en Dubái y puso en riesgo los ingresos de miles de trabajadores del sector, en plena temporada alta y antes de la llegada del calor del verano.
En Jumeirah Beach Residence (JBR), uno de los puntos más concurridos de la ciudad, las filas de tumbonas quedaron frente a un mar casi vacío. Las terrazas de los restaurantes lucen desiertas y los vendedores de recuerdos, deportes acuáticos y perfumes esperan a los pocos transeúntes que aún pasan por la zona.
Al otro lado del agua, Ain Dubai, la noria más alta del mundo, dejó de girar. Debajo, el museo de cera Madame Tussauds recibe a pocos visitantes pese a los fuertes descuentos.
“Ayer: cero. Hoy: cero. Ni un solo cliente”, dice Dulash, un trabajador esrilanqués de 26 años que trabaja en una empresa de alquiler de motos acuáticas. “Nunca he visto Dubái así”.
Con sus islas artificiales y sus rascacielos, Dubái se consolidó como uno de los grandes centros turísticos de Oriente Medio y recibió cerca de 19,6 millones de visitantes el año pasado. Sin embargo, la andanada de misiles y drones iraníes lanzada desde el 28 de febrero provocó la huida de turistas.
El sector aguarda un fin rápido de la guerra, desatada tras ataques estadounidenses-israelíes contra Irán. Pero muchos trabajadores, que hablaron con AFP bajo condición de anonimato, aseguran que ya atravesaban dificultades antes de este nuevo golpe.
Dulash, que gana 4.500 dírhams mensuales, unos 1.225 dólares, no recibió su salario a tiempo. “Pedí prestados 1.000 dírhams a un amigo, pagué mi alquiler de 800 dírhams, y ahora me quedan 200 dírhams para vivir”, cuenta.
El trabajador afirma que no sabe cuándo su empleador regularizará los pagos. “Ni siquiera volver a casa es una opción”, añade. Los billetes de avión se triplicaron por la reducción del tráfico aéreo. “No nos queda otra que esperar y tener esperanza”.
