Tras las mortales inundaciones que sumergieron la ciudad de Derna en Libia, la ayuda internacional comenzó a llegar el sábado, brindando un rayo de esperanza a miles de personas afectadas. A pesar de la disminución de las esperanzas de encontrar más supervivientes, los esfuerzos humanitarios se intensifican.
Las cifras de muertos varían, con la Media Luna Roja confirmando hasta el momento 11,300 muertes, mientras que el ministro de Sanidad de la administración oriental reporta 3,166 víctimas mortales. La Organización Mundial de la Salud ha logrado recuperar e identificar los cuerpos de 3,958 personas, pero aún se desconoce el paradero de 9,000 personas desaparecidas.
La situación ha sido calificada como un “desastre de proporciones épicas” por Ahmed Zouiten, representante de la OMS en Libia. Equipos de rescate continúan buscando supervivientes y recuperando cuerpos a lo largo de la costa.

La ayuda internacional ha comenzado a llegar a la región, con aviones cargados de suministros procedentes de países como Emiratos Árabes Unidos, Irán, Italia, Arabia Saudita, Kuwait y Francia. También se ha establecido un hospital de campaña en la zona.
A pesar de los esfuerzos en curso, la falta de organización en las operaciones de socorro ha sido un tema de preocupación. Las personas afectadas siguen buscando a sus seres queridos y enfrentan desafíos significativos en medio de la devastación.
Las inundaciones fueron desencadenadas por el huracán Daniel y agravadas por las deficientes infraestructuras de Libia, que aún se encuentra en un estado de caos después del levantamiento de 2011 que derrocó a Moamer Kadhafi.

La organización Islamic Relief ha advertido sobre una “segunda crisis humanitaria”, incluyendo la creciente amenaza de enfermedades transmitidas por el agua y la escasez de alimentos, refugio y medicinas.
A pesar de las preocupaciones, la Cruz Roja y la OMS han destacado que los cadáveres de las víctimas de desastres naturales rara vez representan una amenaza para la salud pública.
Las Naciones Unidas han lanzado un llamado de más de 71 millones de dólares para ayudar a las personas necesitadas, y han instado a la coordinación entre las administraciones rivales de Libia en medio de esta crisis.
Las inundaciones han revelado las deficiencias en las infraestructuras y la falta de mantenimiento en Libia, lo que ha contribuido a la magnitud de la tragedia. Las investigaciones están en marcha para determinar responsabilidades en la rotura de las presas que desencadenaron la catástrofe.
La solidaridad internacional se ha manifestado a través de la recogida de ayuda y esfuerzos humanitarios en toda la región, mientras miles de personas continúan lidiando con la pérdida de sus hogares y seres queridos.