Los embajadores de Irán e Israel ofrecieron ruedas de prensa por separado en la capital de Corea del Sur e intercambiaron duras acusaciones, mientras sus países mantienen una guerra cada vez más intensa en Oriente Medio.
A través de un intérprete, el embajador iraní en Corea del Sur, Saeed Koozechi, reclamó a Seúl, aliado clave de Estados Unidos, una postura más firme para exigir el cese de lo que describió como una agresión ilegal de fuerzas estadounidenses e israelíes, que lanzaron ataques en medio de las negociaciones nucleares en curso.
Koozechi sostuvo que “muchos ataúdes volverían a Estados Unidos” si Washington decide desplegar fuerzas terrestres. También justificó los ataques iraníes contra Estados del Golfo que albergan bases militares estadounidenses y los presentó como algo inevitable.
Por su parte, el embajador israelí en Seúl, Raphael Harpaz, afirmó que las operaciones militares conjuntas de Estados Unidos e Israel buscan destruir instalaciones de desarrollo nuclear y emplazamientos de misiles balísticos de Irán, además de contribuir a liberar al pueblo iraní de la opresión.
Corea del Sur apoyó los esfuerzos diplomáticos encabezados por Estados Unidos para frenar las ambiciones nucleares de Irán. Sin embargo, no respaldó de forma explícita los ataques de Estados Unidos e Israel y pidió un restablecimiento rápido del diálogo.
