Una tormenta invernal con lluvia helada, nieve y vientos provocó más de 9.000 cancelaciones, afectó centros como Dallas–Fort Worth y forzó exenciones, planes y alertas.
Cancelaciones y demoras se concentraron en centros con lluvia helada
Más de 9.000 vuelos previstos para el fin de semana quedaron cancelados en Estados Unidos, dato asentado por recuentos operativos citados por medios y servicios de seguimiento. Aeropuertos con función de centro de conexión, con Dallas–Fort Worth como ejemplo principal, redujeron capacidad ante hielo y frío intenso. Las aerolíneas emitieron exenciones de cambio para facilitar reprogramaciones y limitar desajustes de flota y tripulaciones en un escenario de visibilidad baja y calles y pistas con fricción degradada.
El registro de FlightAware indicó para la fecha referida como “hoy” 3.679 cancelaciones totales, 3.377 dentro, hacia o desde Estados Unidos, además de más de 10.000 demoras. En el balance del fin de semana, ABC News informó 3.259 cancelaciones el sábado y 5.826 el domingo, con mayor impacto en Dallas–Fort Worth, seguido de Charlotte Douglas y Nashville. La alteración se extendió por múltiples regiones con degradación simultánea de las condiciones de operación.
El hielo reduce la fricción en calles de rodaje y pistas, obliga a ampliar intervalos entre movimientos y activa ciclos de deshielo y antihielo en aeronaves, con consumo adicional de tiempo, equipos y posiciones. Por esa razón, la FAA publica cada día una previsión de impactos y planes operativos por terminal y meteorología. En la jornada previa, su “Daily Air Traffic Report” advirtió vientos fuertes en el corredor Boston–Nueva York–Filadelfia y posibles demoras por nubes bajas en Atlanta, Houston, Austin y San Antonio, además de nieve en Detroit y Chicago.
El “Operations Plan” de la FAA detalló restricciones por techo bajo, visibilidad reducida y lluvia helada en áreas de control y aeropuertos del centro y el sureste. El documento contempló programas de demora o paradas en tierra dentro de ventanas específicas, con mención de Charlotte, Nashville y el área Dallas–Fort Worth/Dallas Love Field. Estos instrumentos no equivalen a cancelaciones, pero describen el mecanismo para reducir capacidad de forma preventiva o reactiva cuando el clima impide sostener tasas normales sin aumentar el riesgo.
Datos clave para entender el alcance y los efectos inmediatos
- Fin de semana con más de 9.000 cancelaciones acumuladas en Estados Unidos.
- FlightAware reportó 3.679 cancelaciones “hoy”, 3.377 dentro, hacia o desde el país, y más de 10.000 demoras.
- WPC advirtió impactos catastróficos con lluvia helada superior a 1,27 cm y posible superación de 2,54 cm en zonas del sur.
- Reuters, con datos de Cirium, situó en casi dos tercios las salidas canceladas del sábado en Dallas–Fort Worth.
- AP estimó 140 millones bajo aviso, con 68.000 cortes eléctricos y más de 27.000 en Texas a primera hora del sábado.
Configuración meteorológica y alcance previsto por el WPC/NWS
El episodio correspondió a una tormenta de larga duración. La configuración combinó un anticiclón de aire muy frío que descendió desde Canadá, humedad canalizada desde el Golfo de México y el desarrollo de bajas presiones sucesivas, primero cerca de la costa del Golfo y después a lo largo del litoral sureste, con desplazamiento hacia el noreste. El patrón resultante favoreció nieve, aguanieve y lluvia helada a gran escala sobre regiones densamente pobladas.
En su discusión de corto plazo, el WPC anticipó nieve generalizada desde las Rocosas del sur y las Llanuras hasta el Atlántico medio y el sur de Nueva Inglaterra. El pronóstico señaló acumulados superiores a 30 centímetros en áreas del valle del Ohio y del corredor del Atlántico medio. Además, advirtió impactos catastróficos allí donde la lluvia helada superara 1,27 centímetros, con posibilidad de exceder 2,54 centímetros en zonas de Luisiana, Misisipi, Tennessee y los Apalaches meridionales.
Associated Press situó en torno a 140 millones las personas bajo aviso de tormenta invernal desde Nuevo México hasta Nueva Inglaterra y describió una franja de hielo catastrófico desde el este de Texas a Carolina del Norte. Atribuyó a esa franja un potencial de daños comparables a los de un huracán por la carga añadida a árboles y líneas eléctricas. A primera hora del sábado, AP consignó unos 68.000 cortes, con más de 27.000 en Texas, mientras la precipitación congelante avanzó hacia el este y el noreste.
En Texas, el gobernador Greg Abbott firmó una declaración de desastre para 134 condados tras una reunión de coordinación en el Centro de Operaciones del Estado. El comunicado del 22 de enero de 2026 vinculó la medida a la movilización de recursos ante clima invernal severo. ERCOT emitió un “Weather Watch” del 24 al 27 de enero por temperaturas bajo cero y precipitación congelante, con condiciones de red previstas como normales bajo vigilancia. En Virginia, la Orden Ejecutiva 11 (2026) formalizó el estado de emergencia.
Impacto en aerolíneas y ajustes de programación en centros clave
Con esas limitaciones, la cancelación masiva se concentró en centros con impacto en cadena sobre la red. Reuters, con datos de Cirium, informó que en Dallas–Fort Worth casi dos tercios de las 815 salidas previstas para el sábado ya estaban canceladas. Esa proporción encaja con la práctica de ajuste preventivo de programación, porque la supresión anticipada de vuelos reduce la probabilidad de dejar aeronaves y tripulaciones fuera de posición en aeropuertos con rotación limitada por hielo.
La misma cobertura indicó que American Airlines, con operación estructural en Dallas, intentó aumentar capacidad mediante la incorporación de más de 3.200 asientos adicionales a través de ese centro entre viernes y domingo. El objetivo consistió en absorber parte de la demanda reprogramada cuando la meteorología permitió recuperar movimientos. La medida se sumó a exenciones de cambio y a redistribuciones de flota, con prioridad en rutas con mayor conectividad y alternativas de reacomodo.
Delta Air Lines amplió cancelaciones sobre Atlanta y sus centros del noreste y advirtió de hielo en Atlanta y de nevadas significativas en el noreste a partir del domingo por la tarde. Con ello, el área principal de afectación pasó del sur y del valle del Tennessee hacia la costa atlántica. La alteración operativa resultó de hielo, nieve y vientos fuertes, factores que forzaron cancelaciones, demoras y exenciones en aeropuertos grandes y medianos, con especial vulnerabilidad ante lluvia helada.
Estas acciones corporativas buscaron evitar desalineaciones de equipos y tripulaciones y estabilizar la programación restante para reactivar capacidad con mayor rapidez cuando mejoraran las condiciones. El enfoque priorizó la seguridad y la integridad de la red bajo las restricciones que impusieron el clima y los programas de gestión del tráfico aéreo. La coordinación con los planes de la FAA permitió modular frecuencias y secuencias de salida y llegada en ventanas con margen meteorológico limitado.
Nombre público del episodio y balance operativo al cierre parcial
Parte de la cobertura pública y de los avisos en redes sociales utilizó el rótulo “Winter Storm Fern”, nombre asignado por The Weather Channel dentro de su sistema privado para tormentas invernales, sin carácter oficial dentro del Servicio Meteorológico Nacional. The Weather Channel atribuyó al WPC la caracterización de hielo catastrófico y destacó el alcance territorial y poblacional, mientras persistió el debate institucional por la ausencia de adopción oficial en el sistema federal.
Con la información operativa más reciente citada por las fuentes, la tormenta impactó el sur y el centro con lluvia helada y nieve, y después avanzó hacia el noreste, con previsión de acumulados significativos en áreas densamente pobladas. El frío posterior prolongó el riesgo de carreteras intransitables, caída de ramas y líneas, y una recuperación lenta de servicios. El escenario se mantuvo condicionado por ciclos de congelación y por la necesidad de operaciones de limpieza y restablecimiento.
En el sistema aéreo, los datos cuantificados combinaron el recuento diario de cancelaciones de FlightAware, la concentración de la afectación en aeropuertos de mayor conectividad y la actuación del control del tráfico aéreo por medio de programas y planes de mitigación. Esa combinación explicó la reducción de volumen y la estabilidad relativa en la parte restante de la programación, con itinerarios ajustados a ventanas meteorológicas y restricciones tácticas en pista y en aproximación.
En Dallas–Fort Worth, el estado en tiempo real publicado por la FAA reportó demoras generales de salida y llegada de 15 minutos o menos en la actualización disponible, indicador compatible con un volumen menor por cancelaciones previas y con mayor estabilidad en la programación restante. El sistema permaneció a la espera de la evolución del hielo, la nieve y el viento en ciclos sucesivos para decidir nuevas reducciones o la recuperación gradual de frecuencias y conexiones.
