El ministro de Asuntos Exteriores egipcio, Badr Abdelatty, se reúne con el presidente libanés, Joseph Aoun, en Beirut, en medio de un torbellino de conversaciones diplomáticas sobre la guerra con Irán.
Abdelatty afirma que, al transmitir mensajes entre Irán y Estados Unidos, Egipto ha observado un “deseo mutuo de calma y de explorar la vía de las negociaciones” por ambas partes. Sin embargo, advierte de que las conversaciones no han dado lugar a “conclusiones concretas”.
Al ser preguntado sobre el papel de Egipto en la mediación entre Israel y Hezbolá, respaldado por Irán, declara a los periodistas que los diplomáticos egipcios están expresando a todas las partes su oposición a la ocupación israelí y a la destrucción de infraestructuras civiles en el sur del Líbano.
Afirma que el objetivo es evitar que la región “se hunda en un estado de caos del que no pueda salir”.