Estados Unidos logró rescatar al segundo tripulante del caza derribado sobre Irán casi dos días después de que la aeronave cayera, en una operación que incluyó bombardeos de cobertura, problemas con los aviones de extracción y un prolongado silencio oficial mientras el militar permanecía oculto en una zona montañosa.
Según informó The New York Times el domingo, el oficial de sistemas de armas sobrevivió al derribo ocurrido el viernes por la mañana y se refugió en una cresta de 7.000 pies, donde se escondió en una grieta mientras esperaba a las fuerzas estadounidenses. Desde allí, con equipo de comunicaciones de emergencia, ayudó a guiar ataques aéreos contra tropas iraníes que avanzaban hacia la zona. “Desde su escondite, el oficial de sistemas de armas alertó a sus rescatistas sobre las zonas que debían atacar, donde podía ver a iraníes avanzando”, citó el diario de un alto funcionario militar estadounidense.
El informe añadió que Israel colaboró con Estados Unidos en la recolección de inteligencia para determinar si el aviador estaba solo y participó en ataques conjuntos para cubrir a los comandos estadounidenses durante el rescate. No estaba claro a qué distancia llegaron las fuerzas iraníes de su escondite, aunque, según funcionarios estadounidenses, no hubo enfrentamiento entre tropas de ambos países. También señalaron que el área donde cayó el aviador “es fuertemente opositora al régimen iraní”.

Las fuerzas estadounidenses intentaron recuperarlo desde el momento en que el caza fue derribado, pero no obtuvieron señales de vida durante unas 14 horas. Esa secuencia coincidió con reportes previos que indicaban que el aviador estaba inconsciente al aterrizar y que al principio no pudo comunicarse. El Times agregó que luego hicieron falta varias horas más para ubicarlo y confirmar su identidad, en un proceso facilitado por “una pieza especial de tecnología” exclusiva de la CIA, sin más detalles sobre ese sistema.
El diario también señaló una discrepancia temporal con la versión dada por Donald Trump a Axios el domingo. El presidente había dicho que el tripulante envió un mensaje por radio después de eyectarse y que un funcionario estadounidense resumió así esa transmisión: “Dios es bueno”.
La extracción final también estuvo marcada por un contratiempo en tierra. El plan inicial preveía sacar de Irán al oficial y a sus rescatistas en dos aviones C-130, pero el tren de aterrizaje delantero de al menos una de esas aeronaves, y posiblemente de ambas, quedó atascado en la arena después de que fallara una pista improvisada construida para la operación. Las fuerzas estadounidenses intentaron durante horas liberar las ruedas antes de pedir tres aeronaves de reemplazo.
“Si hubo un momento de ‘santo cielo’, fue ese”, dijo un funcionario estadounidense a Reuters, que atribuyó a la rapidez de las decisiones el éxito posterior de la misión. Esos reemplazos, según la misma fuente, eran aviones mucho más pequeños, turbopropulsados, aptos para aterrizar en pistas cortas y relativamente ligeros.
Una vez que el oficial y el equipo de rescate abandonaron el lugar, los aviones previstos originalmente para la salida y cuatro helicópteros MH-6 de operaciones especiales fueron bombardeados desde el aire para evitar que cayeran en manos del régimen iraní.

El Times informó además que, cuando el aviador finalmente emitió una señal el viernes por la noche con su baliza de emergencia, el Mando Central de Estados Unidos preparaba un comunicado en el que se indicaba que la aeronave había sido derribada y que su piloto, rescatado pocas horas después del incidente, ya estaba a salvo. Ese mensaje fue retirado en cuanto llegó la señal de la baliza. Entonces, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, llamó por teléfono a Trump y le dijo que, con el oficial de sistemas de armas todavía pendiente de rescate, toda la información sobre la extracción del piloto debía mantenerse en secreto.
Durante esas horas, los medios informaron sobre el rescate del piloto y la búsqueda del oficial de sistemas de armas, aunque en algunos casos este último también fue identificado como piloto. La Casa Blanca, el Pentágono y el CENTCOM mantuvieron un silencio poco habitual a lo largo de la operación. Reuters añadió que Trump estuvo tan callado que un reportero local fue a comprobar si se encontraba en el Hospital Walter Reed.
Trump anunció la madrugada del domingo que el segundo aviador había sido rescatado. “Esta es la primera vez en la memoria militar que dos pilotos estadounidenses han sido rescatados, por separado, en lo profundo de territorio enemigo”, escribió en Truth Social. “¡NUNCA DEJAREMOS ATRÁS A UN COMBATIENTE AMERICANO!”
La caída del caza marcó además la primera pérdida de aeronaves estadounidenses en territorio iraní durante la guerra en curso, iniciada el 28 de febrero con una oleada de ataques aéreos de Estados Unidos e Israel que mataron, entre otros, al entonces líder supremo Alí Jamenei.