Rusia pidió moderación ante el aumento de las tensiones por un posible ataque de Estados Unidos contra Irán, mientras Moscú y Teherán realizan ejercicios navales que el Kremlin describió como previstos y que, según indicó, no deberían generar alarma en la región.
Irán se convirtió en uno de los aliados más cercanos de Rusia durante la ofensiva de Moscú en Ucrania. En paralelo, Estados Unidos incrementó de forma masiva sus fuerzas en Oriente Medio y el presidente Donald Trump advirtió a Irán que alcance un acuerdo con Washington.
Trump insinuó una acción militar si las conversaciones fracasan. Al mismo tiempo, Moscú e Irán realizan hoy ejercicios navales en el mar de Omán. “Son ejercicios planificados y acordados de antemano”, dice el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.

“Rusia continúa desarrollando relaciones con Irán y, al hacerlo, instamos a nuestros amigos iraníes y a todas las partes en la región a actuar con moderación y prudencia”, añade. Moscú pide que “se dé prioridad absoluta a los medios políticos y diplomáticos para resolver diversas cuestiones”, afirma Peskov.
Algunos países instaron a sus ciudadanos a abandonar Irán y citaron la amenaza de un conflicto militar. “Actualmente estamos presenciando una escalada sin precedentes de la tensión en la región, pero aún esperamos que los medios políticos y diplomáticos y las negociaciones sigan prevaleciendo en la búsqueda de una solución”, dice Peskov.
