El primer ministro libanés, Nawaf Salam, advirtió que vincular al Líbano con cálculos regionales solo abre la puerta a una mayor ofensiva israelí, en medio de más de dos semanas de enfrentamientos entre Israel y Hezbolá en territorio libanés.
En un discurso pronunciado en Beirut, Salam sostuvo que “vincular al Líbano a cálculos regionales que le superan en magnitud no lo protege. Más bien, duplica el coste para él y da a Israel un pretexto para ampliar su agresión”.
El Líbano quedó arrastrado a la guerra regional el 2 de marzo, cuando Hezbolá disparó cohetes contra Israel tras el asesinato del líder supremo de Irán, aliado del movimiento chií, en ataques atribuidos a Israel y Estados Unidos.
Israel respondió con bombardeos intensos en distintas zonas del país y con incursiones terrestres. Esas operaciones han dejado en conjunto más de mil muertos.
Salam planteó que la lectura de la crisis debe hacerse en función de la defensa del país. “Debemos interpretar los cambios regionales desde la perspectiva de la protección del Líbano, y debemos anteponer el interés nacional a cualquier otra consideración”, declaró.
El jefe de Gobierno añadió que la urgencia para el país pasa por frenar la guerra y contener sus efectos sobre la población. “La prioridad del Líbano hoy es detener la guerra, detener la destrucción, detener los desplazamientos, proteger a la población civil, garantizar su regreso y poner en marcha la reconstrucción”, afirmó.
También defendió la necesidad de reforzar el papel del Estado frente al deterioro causado por la escalada militar. Según dijo, “restablecer la autoridad del Estado no va en contra de nadie, ni supone atacar a nadie. Más bien, es una protección para todos. El Líbano no tiene futuro si sigue siendo mitad Estado y mitad campo de batalla”.
