El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, condenó la legislación aprobada esta semana por el Knéset que establece la pena de muerte para terroristas palestinos de Judea y Samaria condenados por atentados terroristas mortales, en línea con otros líderes europeos.
En una publicación en español en X, Sánchez calificó la norma como “una medida asimétrica que no se aplicaría a israelíes que cometan los mismos crímenes”.
“Mismo crimen, diferente castigo. Eso no es justicia. Es otro paso hacia el apartheid. El mundo no puede permanecer en silencio”, escribió.
La nueva ley fija en la práctica la pena capital solo para palestinos condenados por actos terroristas mortales en tribunales militares, ya que excluye de forma explícita a los ciudadanos israelíes. Los palestinos son juzgados en tribunales militares, mientras que los israelíes comparecen ante tribunales civiles.
El texto incluye además una disposición separada que permite imponer la pena de muerte a cualquier persona, incluidos ciudadanos israelíes, pero únicamente en casos en los que alguien “causen intencionalmente la muerte de una persona con el objetivo de negar la existencia del Estado de Israel”, una definición planteada para excluir a los terroristas judíos.
