El 2 de enero de 2026, la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito de Estados Unidos resolvió que “Top Gun: Maverick” no infringió los derechos de autor del artículo “Top Guns” (1983), escrito por el israelí Ehud Yonay. En la misma decisión, el tribunal confirmó el rechazo total de la demanda presentada por Shosh y Yuval Yonay.
El panel concluyó que la película no presenta “similitud sustancial” con el reportaje en la parte protegible de su expresión. Además, determinó que el estudio no incumplió el acuerdo de 1983 relativo al crédito del autor, cuestión que la instancia inferior ya había descartado.
Desde Pasadena, California, la corte indicó que las coincidencias invocadas por los demandantes se ubican en un nivel de abstracción que el derecho no tutela. El tribunal sintetizó su enfoque con la frase: “lo que está protegido no es similar, y lo que es similar no está protegido”, y aplicó ese criterio al cotejo entre las dos obras.
En esa línea, la sentencia identificó elementos narrativos relevantes que el artículo no incluye. Entre ellos, mencionó una subtrama romántica y el retorno de Pete “Maverick” Mitchell, quien asume la formación de una nueva promoción de pilotos. Según el tribunal, esos componentes establecen diferencias determinantes entre ambas obras.
El caso se tramitó en apelación con el número 24-2897 y derivó del expediente 2:22-cv-03846-PA-GJS del Tribunal de Distrito del Centro de California. Integraron el panel Andrew D. Hurwitz, Eric D. Miller y Jennifer Sung. El juez Miller redactó la opinión. La audiencia se celebró el 3 de junio de 2025 en Pasadena y, después de esa vista, el asunto quedó al voto.
En el análisis de fondo, el Noveno Circuito aplicó la prueba extrínseca vigente en esa jurisdicción para comparar obras. Con ese estándar, el panel concluyó que los demandantes no identificaron coincidencias relevantes dentro de la expresión original protegible.
En particular, la corte sostuvo que las similitudes señaladas por los Yonay aluden a hechos, como la existencia y el funcionamiento de la escuela de combate de la Armada de Estados Unidos, o a ideas generales, como la dureza del adiestramiento, la vida alrededor de una base aeronaval o la sensación de vuelo, categorías sin protección legal.
El tribunal también rechazó que una supuesta “selección y disposición” de datos en el reportaje alcanzara la originalidad exigida. A criterio de la sala, la organización de los hechos descritos por Yonay no constituye una expresión creativa propia que permita impedir el uso de elementos no protegidos en una obra de ficción.
En materia probatoria, el Noveno Circuito confirmó las decisiones del juez Percy Anderson. Avaló la exclusión del peritaje ofrecido por los Yonay, ya que ese informe no separó hechos e ideas de los elementos protegibles al comparar las obras. En cambio, confirmó la admisión del perito de la defensa, antiguo instructor del programa “Top Gun”.
Para el panel, ese testimonio contribuyó a depurar el análisis de similitud mediante la identificación de datos externos al derecho de autor. El instructor describió aspectos del entrenamiento y del entorno naval derivados de la realidad, lo que permitió centrar la comparación en la creatividad y no en la documentación factual.
Respecto del reclamo contractual, el tribunal adoptó la interpretación del tribunal de primera instancia sobre el acuerdo de 1983 entre Yonay y la productora. Ese texto exigía un crédito al autor (“sugerido por”) en toda película “sustancialmente basada o adaptada” del artículo, siempre que la producción se realizara conforme a ese mismo pacto.
La corte concluyó que “Top Gun: Maverick” no se produjo en virtud de ese contrato, por lo que el estudio no asumió el deber de incluir el crédito de Yonay en la secuela. En consecuencia, el Noveno Circuito descartó también la alegada vulneración del acuerdo.
La decisión de apelación mantuvo la sentencia del 5 de abril de 2024 del Tribunal de Distrito. En esa fecha, el tribunal desestimó la demanda debido a que la secuela, como ficción cinematográfica, incorpora tramas, personajes y diálogos ajenos a un reportaje de no ficción que describe una base real de la Armada.
En esa resolución, Anderson subrayó que la ley no concede derechos exclusivos sobre hechos verificables ni sobre tópicos habituales, como misiones, derribos o escenas en bares. Tampoco protege temas genéricos, entre ellos “el amor por volar”. Con esos criterios, el juez consideró insuficientes los paralelismos alegados por los herederos.
El litigio comenzó el 6 de junio de 2022, mediante una demanda presentada en Los Ángeles por Shosh y Yuval Yonay. Los demandantes sostuvieron que la productora estrenó “Top Gun: Maverick” sin renovar los derechos del artículo, tras la terminación notificada en 2020. En su demanda solicitaron daños y una participación en los beneficios.
Como antecedente, “Top Guns” se publicó en mayo de 1983 en la revista California. Ese mismo año, Yonay cedió a la productora los derechos de adaptación, lo que sirvió como base para “Top Gun” (1986). En esa primera película, el autor recibió el crédito previsto. Décadas después, la productora estrenó la secuela en 2022.
Esa continuación utilizó al personaje ficticio Pete “Maverick” Mitchell, incorporó un elenco nuevo de pilotos y desarrolló tramas y secuencias propias. El tribunal describió esos recursos como componentes del lenguaje audiovisual que no coinciden con el reportaje original, el cual se concentra en describir una escuela real y a sus protagonistas.
Durante la apelación, la defensa actuó con abogados de O’Melveny & Myers, mientras que la parte demandante contó con la participación de Alex Kozinski y del despacho Toberoff & Associates. La resolución consignó la integración de ambos equipos y la sede de la audiencia.
En su decisión del 2 de enero de 2026, el panel reiteró el método aplicable para comparar obras de naturaleza distinta: primero se excluyen del análisis los hechos y las ideas, y después se contrasta únicamente la expresión creativa. Al evaluar el peritaje de los Yonay, el tribunal identificó paralelos vinculados con el entrenamiento, un bar cercano a la base y sensaciones asociadas al vuelo, y los ubicó dentro de categorías sin protección.
Con ese razonamiento, quedó firme el cierre del proceso por derechos de autor y por crédito. El tribunal insistió en que la productora no debía reconocer a Yonay bajo el contrato de 1983, debido a que la secuela no se produjo conforme a ese instrumento. Por ello, confirmó la inexistencia de responsabilidad.
“Top Gun: Maverick”, estrenada en 2022, recaudó cerca de $1.500 millones en taquilla mundial. Registros de la industria ubican esa cifra entre las más altas de la historia del cine y la identifican como la mayor recaudación en la carrera de Tom Cruise hasta esa fecha.
De forma paralela, la compañía enfrenta en Nueva York otra demanda, presentada por el profesional audiovisual Shaun Gray. Él afirma que aportó escenas que aparecen en la secuela y solicita una participación en los beneficios. En ese expediente, el tribunal fijó la selección del jurado para el 9 de marzo de 2026.
