En la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que Washington necesita “llegar a un acuerdo con Irán” y situó el desenlace en un horizonte de semanas: “Tenemos que llegar a un acuerdo con Irán, de lo contrario será muy traumático, muy traumático”. Sobre los plazos, respondió: “Supongo que durante el próximo mes”.
Trump afirmó que pretende alcanzar un entendimiento, aunque mantuvo abierta la opción de una escalada si Teherán no acepta sus condiciones. “No quiero que eso suceda, pero tenemos que llegar a un acuerdo”, declaró ante los periodistas, y agregó que, si el pacto no resulta “muy justo y muy bueno”, Irán afrontará “un momento muy difícil”.
En el mismo intercambio, remarcó el control político del proceso al referirse a Israel y al primer ministro Benjamin Netanyahu. “Ayer tuvimos una reunión muy buena con Bibi Netanyahu, y él lo entiende. Pero, en última instancia, la decisión depende de mí”, señaló, al tiempo que la advertencia se conoció en medio de señales cruzadas de negociación y presión regional.
Trump fija un plazo de semanas y mantiene la amenaza de escalada
El mensaje se produjo después de un ciclo de contactos diplomáticos que reabrió un canal entre Washington y Teherán con mediación de Omán, mientras Estados Unidos reforzó su postura militar en la región. Días antes, Trump dijo que consideraba enviar un segundo grupo de ataque de portaaviones al Oriente Medio, en paralelo a preparativos de una nueva ronda de conversaciones.
El foco de la negociación también incluyó una disputa sobre el alcance del temario. La administración estadounidense buscó ampliarlo más allá del programa nuclear e incorporar límites al arsenal de misiles balísticos, pero Teherán definió esa capacidad como línea roja. En ese marco, Israel presionó para que cualquier entendimiento sumara restricciones más amplias.
Un asesor del líder supremo iraní, Ali Shamkhani, sostuvo que “las capacidades misilísticas” de la República Islámica no admiten negociación. Esa posición se expresó mientras Washington planteó una agenda extendida y el gobierno iraní acotó los asuntos aceptables en la mesa, con el canal diplomático abierto bajo la mediación omaní.
Washington busca ampliar el temario y recuerda la ofensiva de 2025
Trump enmarcó su ultimátum en el antecedente de la campaña militar de junio de 2025, cuando Estados Unidos atacó instalaciones nucleares iraníes dentro de una guerra de 12 días en la que Israel golpeó defensas antiaéreas y sistemas de misiles. Al aludir a ese episodio, insistió en que Irán “deberían haber llegado a un acuerdo la primera vez”.
Según el relato de Trump, aquel episodio representó el costo de haber rechazado entonces un arreglo. Los ataques, bautizados por el Pentágono como Operación “Martillo de Medianoche”, incluyeron el empleo de bombarderos furtivos B-2, misiles de crucero Tomahawk y municiones de penetración GBU-57, en una misión que involucró más de un centenar de aeronaves.
De acuerdo con los detalles divulgados entonces por responsables militares estadounidenses, la operación combinó señuelos y silencio de comunicaciones para sostener el factor sorpresa. También describieron vuelos de larga duración y reabastecimiento en el aire, y afirmaron que las defensas iraníes quedaron sin respuesta durante la incursión, en el marco de la ofensiva de junio de 2025.
