El presidente estadounidense Donald Trump manifestó su plena confianza en que el estrecho de Ormuz volverá a operar sin restricciones en breve, incluso si Teherán se resiste.
“Vamos a abrir el (estrecho) con o sin él, pero eso estará abierto”, declaró Trump a los periodistas.
El mandatario añadió que espera una reapertura rápida y advirtió que, de no producirse, Estados Unidos la conseguirá “de una forma u otra”.
Washington había asegurado que el estrecho ya quedó abierto el miércoles y negó informes que señalaban que Irán bloqueaba gran parte del tráfico marítimo y cobraba peajes. Sin embargo, en las últimas 24 horas Trump reconoció públicamente que Irán estaba impidiendo el paso de barcos y publicó en Truth Social una serie de mensajes amenazantes contra Teherán.
Irán ha mantenido que continuará bloqueando el tráfico hasta que Israel detenga sus ataques contra su proxy libanés Hezbolá, exigencia que, según Teherán y mediadores paquistaníes, debía formar parte de cualquier alto el fuego. Estados Unidos calificó esa discrepancia como un “malentendido legítimo” y reiteró que nunca aceptó incluir al Líbano en la tregua.
Al ser consultado sobre la posibilidad de que Irán cobre peajes a los buques que transiten por Ormuz, Trump lo descartó tajantemente. “Es agua internacional”, afirmó.
Acto seguido, el presidente aclaró que no ha verificado si Irán está efectivamente cobrando esos peajes.
Preguntado sobre qué exige a Irán antes de las conversaciones previstas para el sábado, Trump respondió de forma directa: “No hay armas nucleares”.
Respecto a un eventual plan B en caso de que Irán se niegue a reabrir el estrecho, el presidente insistió en que no lo necesita y aseguró que Irán ya ha sido “derrotado militarmente”.