El presidente Donald Trump declaró el jueves una emergencia nacional sobre Cuba mediante una orden ejecutiva. Acusó al régimen comunista de alinearse con potencias extranjeras hostiles y con grupos terroristas, y avanzó medidas para castigar a los países que suministran petróleo a la nación insular.
La orden ejecutiva del jueves sostiene que las políticas y acciones del gobierno cubano constituyen “una amenaza inusual y extraordinaria, que tiene su origen total o sustancialmente fuera de los Estados Unidos, para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos”.
Para responder a esa amenaza, Trump dispuso la creación de un mecanismo arancelario. Con ese esquema, Estados Unidos podrá imponer derechos adicionales a importaciones provenientes de países extranjeros que “vendan directa o indirectamente o de otro modo proporcionen cualquier petróleo a Cuba”, según el texto.
La Casa Blanca afirmó que la decisión representa una escalada significativa de la presión de Estados Unidos sobre el gobierno cubano. Indicó que la medida apunta a proteger la seguridad nacional y los intereses de política exterior estadounidenses.
En la orden, Trump señaló que Cuba se alinea con y respalda a “numerosos países hostiles, grupos terroristas transnacionales y actores malignos adversos a los Estados Unidos”. Mencionó a Rusia, China, Irán, Hamás y Hezbolá entre los actores citados.
La administración sostuvo que Cuba alberga la mayor instalación de inteligencia de señales de Rusia en el extranjero. De acuerdo con la orden, esa instalación busca sustraer información sensible de seguridad nacional de Estados Unidos, y el documento añade que Cuba sigue profundizando la cooperación de inteligencia y defensa con China.
El texto también afirma que Cuba “acoge a grupos terroristas transnacionales, como Hezbolá y Hamás”. Esa caracterización figura como parte del argumento expuesto en la orden ejecutiva para sustentar la declaración de emergencia nacional.
Trump incluyó además señalamientos sobre el historial de derechos humanos del gobierno cubano. Acusó al régimen de perseguir y torturar a opositores políticos, restringir la libertad de expresión y de prensa, y tomar represalias contra las familias de presos políticos que protestan pacíficamente.
“Los Estados Unidos tienen tolerancia cero frente a las depredaciones del régimen comunista cubano”, dijo Trump en la orden. Agregó que la administración actuará para exigir responsabilidades al régimen, mientras respalda las aspiraciones del pueblo cubano de una sociedad libre y democrática.
El secretario de Estado Marco Rubio quedó encargado de supervisar la emergencia nacional e informar al Congreso. En paralelo, el Departamento de Comercio continuará rastreando qué países están suministrando petróleo a Cuba, conforme a lo establecido por la administración.
En una hoja informativa, la Casa Blanca indicó que la orden busca proteger la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos frente a las “acciones y políticas malignas” del régimen cubano. Describió la decisión como parte del esfuerzo más amplio de Trump para confrontar a regímenes que, según la administración, amenazan intereses estadounidenses.
La administración afirmó que la acción se apoya en la política de Trump hacia Cuba durante su primer mandato. Señaló que entonces revirtió el acercamiento de la era Obama y restableció medidas más duras contra el gobierno comunista.
La orden ejecutiva entrará en vigor el viernes. La Casa Blanca no respondió de inmediato a la solicitud de Fox News Digital de comentarios adicionales.
