El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró desde la Casa Blanca que las fuerzas armadas estadounidenses golpearán a Irán “extremadamente duro” en las próximas dos o tres semanas, mientras, según dijo, seguirán abiertas las conversaciones.
En la continuación de su discurso nacional, Trump sostuvo que Washington mantendrá la presión militar sobre Teherán y advirtió que volverá a atacar si detecta cualquier intento de reactivar el programa nuclear iraní. “Los sitios nucleares que obliteramos con los bombarderos B-2 han sido golpeados tan fuerte que tardarían meses en llegar al polvo nuclear”, afirmó. “Si los vemos hacer siquiera un movimiento hacia eso, los golpearemos muy duro otra vez”.
El mandatario negó que la política estadounidense haya tenido como meta derrocar al Gobierno iraní. “El cambio de régimen nunca fue nuestro objetivo, nunca dijimos cambio de régimen”, declaró. Aun así, sostuvo que “el cambio de régimen ha ocurrido porque “todos sus líderes” han muerto”.
Trump presentó la posición de Estados Unidos como dominante en la guerra y afirmó que Teherán ha perdido capacidad de presión en la región. “Tenemos todas las cartas, ellos no tienen ninguna, es muy importante que mantengamos este conflicto en perspectiva”, dijo. En ese mismo tramo del mensaje, añadió que los iraníes “eran el matón de Oriente Medio, pero ya no son el matón”.