Al ser consultado sobre si el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, debía inquietarse, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respondió: “Debería estar muy preocupado”.
Esos informes señalan que los esfuerzos para impulsar una salida negociada a las tensiones entre Estados Unidos e Irán se desmoronan, lo que incrementa las perspectivas de un conflicto militar. En ese marco, Trump sostuvo que existen contactos con Teherán y afirmó: “Están negociando con nosotros”, según dijo.
Más adelante, el periodista aludió a manifestantes iraníes contra el régimen que dicen sentirse traicionados por Trump, quien había expresado apoyo y los había instado a salir a las calles, donde, según se informa, miles fueron asesinados después. Desde entonces, Trump se atribuyó haber frenado ejecuciones.
El presidente aseguró: “Sí los respaldamos”, en referencia a esos manifestantes. También afirmó: “Ese país es un desastre en este momento por nuestra culpa. Entramos y [y] eliminamos su [programa] nuclear”, al mencionar los ataques estadounidenses contra dos sitios nucleares de Irán el pasado junio.
Trump vinculó esos ataques con la guerra de 12 días entre Irán e Israel y reiteró que el programa nuclear iraní quedó aniquilado. Tras esa afirmación, recibió preguntas sobre qué objetivo tendrían unas conversaciones nucleares con Irán si, como él sostiene, ya no existe un programa que discutir.
Ante esa presión, Trump afirmó que Irán intentó desde entonces reconstruir su programa en otros sitios. Según su versión, ese intento conduciría a que Estados Unidos ataque de nuevo. En el intercambio, insistió en que la destrucción previa fue total, pese a las dudas planteadas.
Trump evitó reconocer que algunos sitios nucleares no fueron atacados en la operación estadounidense de junio y que se desconoce la ubicación de las reservas de uranio ya enriquecido. Esos dos puntos, señalados en los reportes, debilitan su afirmación de que el programa nuclear se destruyó por completo.
