El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la supuesta decisión de Irán de suspender la ejecución programada de 800 manifestantes resultó determinante para descartar un ataque militar contra ese país, al considerar que esa medida influyó directamente en su evaluación final de la situación.
Trump respondió a preguntas de periodistas frente a la Casa Blanca, quienes le consultaron si dirigentes árabes e israelíes influyeron en su decisión de no atacar a Irán, como señalaron algunos informes. El mandatario rechazó esa versión y atribuyó la resolución únicamente a su propio criterio.
“Nadie me convenció. Me convencí a mí mismo. Ayer tenían programados más de 800 ahorcamientos. No colgaron a nadie. Cancelaron los ahorcamientos. Eso tuvo un gran impacto”, respondió Trump, al explicar los motivos que, según dijo, pesaron de forma decisiva en su determinación.
Estas declaraciones representan el acercamiento más explícito de Trump a la idea de que desistió de un ataque contra Irán en respuesta directa a la represión ejercida por el régimen iraní contra los manifestantes, un tema que había generado advertencias públicas previas desde Washington.
A comienzos de mes, Trump había prometido atacar a Irán si procedía a matar manifestantes, algo que, según diversos informes, ocurrió en miles de casos. Sin embargo, el miércoles anunció que Irán le comunicó la detención de la matanza de manifestantes.
El jueves, la Casa Blanca sostuvo que 800 ejecuciones previstas para el miércoles fueron canceladas. No queda claro si Trump se expresó de manera imprecisa al señalar que las ejecuciones estaban previstas para el jueves, y no para el miércoles, como indicó la secretaria de prensa Karoline Leavitt. Irán no había anunciado públicamente tales planes.
