El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endurece sus reproches al primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, por no autorizar al inicio que aviones de guerra estadounidenses usaran bases británicas para atacar Irán y afirma: “No estamos tratando con Winston Churchill”. Trump sostiene que el vínculo histórico entre ambos países “ya no es como solía ser”, en una disputa diplomática por los ataques estadounidense-israelíes contra Irán.
Mientras se sienta en la Casa Blanca junto al canciller alemán Friedrich Merz, Trump declara: “El Reino Unido ha sido muy, muy poco cooperativo”. “No estoy contento con el Reino Unido”, agrega, y asegura: “Nos ha llevado tres, cuatro días averiguar dónde podemos aterrizar”. Sus declaraciones se enmarcan en el desacuerdo por el grado de participación británica en la ofensiva de Washington.
Starmer —quien dijo ayer al parlamento que su gobierno “no cree en el cambio de régimen desde los cielos”— desata la molestia de Trump al negarse en un primer momento a desempeñar cualquier papel en la guerra de Washington contra Irán. Más tarde, Starmer acepta una petición de Estados Unidos para usar dos bases militares británicas con un “propósito defensivo específico y limitado”.
Aun así, el episodio irrita a Trump, que antes declaró al tabloide británico The Sun: “Esta era la relación más sólida de todas. Y ahora tenemos relaciones muy fuertes con otros países de Europa”, con mención particular a Francia y Alemania. La llamada relación especial entre los aliados de la Segunda Guerra Mundial descansa en una cooperación de defensa prolongada y en el intercambio de inteligencia.
Sin embargo, en el Reino Unido cualquier posible acción militar en Oriente Medio resulta políticamente delicada tras el desastroso respaldo del exprimer ministro británico Tony Blair a la invasión de Irak liderada por Estados Unidos en 2003. Los comentarios de Trump a The Sun se difundieron antes de que Starmer anunciara hoy más temprano el envío de helicópteros con capacidades antidrones y del buque de guerra HMS Dragon.
Starmer presenta el despliegue para reforzar las defensas de Chipre como parte de sus “operaciones defensivas”. La decisión se conoce después de que una base de la Real Fuerza Aérea (RAF) británica en la isla del Mediterráneo oriental fuera atacada a primera hora de ayer con drones de fabricación iraní, según funcionarios. Uno de esos aparatos impactó en la pista, de acuerdo con las mismas fuentes.
