Republicanos y demócratas del Senado cerraron un acuerdo para avanzar con un voluminoso paquete de financiación, pese a la resistencia registrada en ambos partidos. Con ese entendimiento, la iniciativa siguió su curso y abrió paso al trámite parlamentario previsto, con el foco puesto en destrabar el camino hacia una votación definitiva.
El líder de la mayoría, John Thune, republicano por Dakota del Sur, dejó lista la votación final para el viernes tras varias horas de contener objeciones entre los republicanos del Senado. Antes de esa decisión, los legisladores debatirán y procesarán distintas enmiendas, y luego votarán el paquete, que se espera que sea aprobado y enviado a la Cámara de Representantes.
Ese avance, además, implica que un cierre del Gobierno queda prácticamente asegurado, pese a los intentos de evitarlo. El plazo para aprobar la financiación vigente vence a la medianoche del viernes, y el calendario legislativo dejó poco margen para completar el recorrido restante de la medida dentro del tiempo disponible.
La estrategia tomó forma después de que el presidente Donald Trump interviniera el jueves para alcanzar un acuerdo con el líder de la minoría, Chuck Schumer, demócrata por Nueva York. El pacto retirará el controvertido proyecto de financiación del Departamento de Seguridad Nacional y dejará lista una prórroga de dos semanas para sostener a la agencia.
Trump pidió a los republicanos del Senado que respaldaran el plan en una publicación en Truth Social, en la que sostuvo que lo único “que puede frenar a nuestro País es otro largo y dañino Cierre del Gobierno”. Con ese mensaje, presionó para reunir apoyos y acelerar la aprobación del nuevo esquema.
“Estoy trabajando duro con el Congreso para asegurar que podamos financiar plenamente al Gobierno, sin demora”, dijo Trump. “Republicanos y demócratas en el Congreso se han unido para lograr que la gran mayoría del Gobierno quede financiada hasta septiembre, al tiempo que se concede una prórroga al Departamento de Seguridad Nacional (incluida la muy importante Guardia Costera, que estamos ampliando y reconstruyendo como nunca antes).
“Con suerte, tanto republicanos como demócratas darán un muy necesario voto ‘SÍ’ bipartidista”, continuó.
Para los republicanos del Senado, el giro supuso una concesión difícil, después de que avanzaran con el paquete original de financiación de seis proyectos. Los demócratas habían advertido que no lo apoyarían mientras el proyecto del DHS permaneciera adjunto, y esa postura condicionó el desenlace del acuerdo alcanzado.
Aun así, el primer movimiento exitoso deja casi asegurado que el nuevo paquete reducido, compuesto por cinco proyectos, junto con la resolución de continuidad (CR) de dos semanas, avance en el Senado. La combinación busca reordenar el contenido y permitir que el resto de la financiación prosiga sin el punto más conflictivo.
Sin embargo, ese camino no impedirá un cierre parcial del Gobierno. El ajuste del paquete y la CR destinada al DHS también requiere el aval de la Cámara de Representantes, que no reanudará sesiones hasta la próxima semana, como muy pronto, lo que complica la posibilidad de completar el trámite antes del vencimiento.
Después de ese regreso, no está definido cuánto tardará la cámara baja en tramitar el proyecto, mientras crece la oposición entre halcones fiscales que expresan enojo.
Los demócratas, por su parte, tampoco obtienen todo lo que buscaban. Antes de alinearse con rapidez para bloquear el proyecto del DHS, la dirección del partido sostuvo que cualquier CR permitiría, en la práctica, que Trump dispusiera de un “fondo opaco” para operaciones de inmigración, lo que alimentó sus reservas.
Además, la renegociación del proyecto de financiación de Seguridad Nacional entraña riesgos. Los demócratas del Congreso aceptaron al inicio las restricciones incluidas en la legislación vigente, y los republicanos no muestran entusiasmo por reabrir el debate del proyecto, lo que deja abierta la posibilidad de nuevas fricciones.
