El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que no quiere que combatientes kurdos de Irak se sumen a la guerra contra Irán y cerró así las versiones que apuntaban a un eventual respaldo suyo a esa posibilidad.
“No quiero que los kurdos entren en Irán. Están dispuestos a entrar, pero les he dicho que no quiero que entren. La guerra ya es lo suficientemente complicada. No queremos ver a los kurdos heridos o muertos”, declaró a periodistas a bordo del Air Force One, tras asistir al retorno de los cuerpos de los seis primeros soldados estadounidenses muertos en la guerra con Irán.
Trump también sostuvo que cree que Irán estuvo detrás del ataque contra una escuela primaria de niñas en el sur del país, un hecho que, según reportes, dejó 150 muertos. Sin embargo, análisis internos de Estados Unidos habrían concluido que el bombardeo probablemente fue ejecutado por fuerzas estadounidenses.
Además, el mandatario descartó las informaciones que señalan que Rusia ha entregado inteligencia a Irán durante la guerra. Según dijo, no existen indicios de que Moscú esté apoyando a Teherán en el conflicto.
En la misma intervención, Trump reiteró que Estados Unidos no busca alcanzar un acuerdo con Irán. Añadió que su objetivo es decidir quién será el próximo líder iraní para garantizar que el país no vuelva a arrastrarse hacia la guerra.
El presidente aseguró también que la guerra “continuará por un tiempo más”, aunque evitó fijar un plazo. Su declaración contradijo la referencia hecha un día antes por su secretaria de prensa, quien había señalado que el conflicto probablemente se extendería entre cuatro y seis semanas.
Por otra parte, Trump cargó en Truth Social contra el primer ministro británico, Keir Starmer, y expresó su repugnancia por la posibilidad de que Londres enviara dos portaaviones a Medio Oriente.
“Está bien, primer ministro Starmer, ya no los necesitamos, pero lo recordaremos. No necesitamos a gente que se une a las guerras después de que ya hayamos ganado”, escribió el presidente estadounidense.
