USA Today incluyó a Rachel Goldberg-Polin entre sus Mujeres del Año. El diario la distinguió por el trabajo que la convirtió en una de las voces más visibles de la campaña para lograr la liberación de los 251 rehenes secuestrados durante el ataque del 7 de octubre de 2023, encabezado por Hamás contra el sur de Israel.
Goldberg-Polin, que vive en Jerusalén y fue criada en Chicago, quedó en el centro de esa movilización por una razón íntima y brutal: su hijo Hersh, de 23 años, fue secuestrado en el festival de música Nova. En medio de la masacre, una granada le arrancó un brazo. En agosto de 2024, Hamás lo asesinó en un túnel de Gaza, junto con otros cinco cautivos.
El perfil que le dedicó el periódico resumió el arco de esos meses con una frase seca, sin concesiones: “Su compromiso de salvar a tantos de los 251 rehenes como fuera posible de las garras del cautiverio de Hamás nunca flaqueó, incluso después de que Hersh le fuera devuelto en una bolsa para cadáveres”.

Desde entonces —y durante todo el proceso— ella y su esposo, Jon Polin, se volvieron dos de los rostros más reconocibles del movimiento por la liberación de los secuestrados. Esa exposición, según el reportaje, sigue pesando en la vida cotidiana de Goldberg-Polin. A sus 56 años, todavía le cuesta salir de casa, incluso para ir al supermercado, sin que alguien la identifique, aun cuando intenta pasar desapercibida. “Sigo siendo muy claramente este símbolo de dolor y un detonante del trauma de mucha gente”, dijo.
La muerte de su hijo no clausuró su activismo. El artículo cuenta que continuó alzando la voz por los rehenes y viajó por cuatro continentes para reunirse con líderes mundiales. En una de esas ocasiones, antes de entrar a un encuentro, sintió un miedo tan físico que escribió parte del Salmo 118 en una nota y la guardó dentro del sujetador. El pasaje decía: “Dios está conmigo, no temeré”.
En paralelo, Goldberg-Polin recibe aún un promedio de 100 mensajes diarios de personas de distintas religiones y procedencias, repartidas por el mundo, que han perdido familiares o atraviesan situaciones de dolor. USA Today describió así lo que ella les ofrece: “Con una mezcla de anécdotas, sabiduría y conversación sobre la espiritualidad, les da a las personas un lenguaje para entender lo que están viviendo. Acompaña como una madre a quienes están de duelo: ¿quién no ha sabido lo que es experimentar una pérdida?”

El texto añadió otra capa, más amplia, sobre el lugar que ocupa esa voz en el presente: “Su corazón se abre en dolor, creando un prisma que nos enseña algo sobre ella, pero en realidad está ahí para enseñarnos algo sobre nosotros mismos. Y en un tiempo de compartimentos políticos, cámaras de eco servidas como el plato del día, feeds de influencers pulidos y una cacofonía de citas para deslizar sin fin, su cadencia, sus analogías, sus historias nos recuerdan lo que es ser humanos”.
Sus memorias, “When We See You Again”, se publicarán el 21 de abril.
