Al menos diez personas murieron en Irán desde el 31 de diciembre de 2025 durante protestas contra el régimen en varias ciudades del país.
Balance de víctimas y expansión de las protestas en ciudades iraníes
Al menos diez personas murieron en Irán desde el miércoles 31 de diciembre de 2025, en el marco de protestas contra el régimen extendidas por varias ciudades. Medios afiliados al Estado y organizaciones de derechos humanos reportaron esa cifra, mientras fuentes internacionales situaron el balance en seis o siete tras recuentos verificados. Entre los muertos figura un hombre identificado por las autoridades como integrante de la milicia Basij, vinculada a la Guardia Revolucionaria.
Las agencias y portavoces oficiales describieron dos muertos en Lordegan, en Chaharmahal y Bajtiarí, y tres en Azna, en Lorestán, registrados alrededor de una comisaría. En Kouhdasht, también en Lorestán, las autoridades informaron la muerte de un miembro de los Basij. En Azna, los incidentes relacionados con el ataque a una instalación policial dejaron además diecisiete heridos, según las comunicaciones difundidas por la televisión estatal y medios locales, ocurridos durante la semana.
Sobre el muerto en Kouhdasht, medios estatales precisaron que se trató de un joven de veintiún años afiliado a los Basij, muerto durante la noche del miércoles. Esa muerte figura en el recuento desde el inicio de la escalada y se presentó oficialmente como ocurrida al defender el orden público, según un cargo provincial citado por la televisión estatal en sus emisiones y por canales cercanos a la Guardia Revolucionaria.

Las protestas se concentraron al inicio en el oeste y el suroeste del país y luego alcanzaron otras zonas urbanas. Medios internacionales documentaron concentraciones y choques en Lordegan, Azna y Kouhdasht, con cierres de comercios en la capital durante los primeros días. Prensa estadounidense y europea informó disturbios en decenas de localidades, con reportes que mencionaron al menos treinta y dos ciudades afectadas y cientos de detenciones en diversas jurisdicciones.
Datos clave del balance y de las operaciones de seguridad
- Dos muertos en Lordegan y tres en Azna alrededor de una comisaría; Azna registró diecisiete heridos.
- Un joven de veintiún años afiliado a los Basij murió en Kouhdasht.
- Fuentes internacionales estimaron entre seis y siete muertos; medios estatales y ONG elevaron el balance a diez.
- Arrestos en Kermanshah por fabricación de cócteles molotov y pistolas artesanales.
- Protestas vinculadas a depreciación del rial e inflación por encima del 36%.
Detenciones, operativos y despliegue de fuerzas en varias provincias
En relación con las detenciones, la televisión estatal informó arrestos en la ciudad occidental de Kermanshah de un número no precisado de personas acusadas de fabricar cócteles molotov y pistolas artesanales. Las actuaciones se desarrollaron en paralelo a los despliegues de las fuerzas de seguridad en otros puntos del país, con operativos que, según las fuentes oficiales, buscaron neutralizar redes locales y controlar accesos a instalaciones consideradas sensibles en varias provincias.
Medios iraníes indicaron que fuerzas de seguridad interceptaron a dos individuos fuertemente armados en zonas del centro y del oeste del país antes de ejecutar ataques. Las fuentes no detallaron identidades ni filiación, pero enmarcaron esas detenciones dentro de expedientes por alteración del orden público y por posesión de armas, con traslado de los arrestados a sedes judiciales y con decomisos descritos por canales oficiales y semioficiales nacionales durante la semana.

Las autoridades informaron además decomisos de armas y detenciones por alteración del orden público, con operativos que afectaron a varias provincias. Agencias internacionales citaron a medios iraníes y a organizaciones locales para describir el despliegue de fuerzas de seguridad y la intervención de unidades asociadas a la Guardia Revolucionaria en puntos de mayor tensión, de acuerdo con recuentos y partes difundidos por fuentes oficiales y por medios semioficiales nacionales durante la jornada.
En paralelo, reportes locales mencionaron intervenciones en barrios periféricos de otras ciudades, con registros, cierre de vías y control de accesos a edificios oficiales. Esas comunicaciones se añadieron a versiones sobre arrestos de presuntos implicados en la importación de armas cortas y en la incitación a la violencia durante concentraciones, con actuaciones atribuidas a fuerzas policiales y a unidades de apoyo desplegadas por autoridades provinciales en zonas del centro y del oeste.
Causas económicas inmediatas y dimensión nacional de las protestas
El contexto económico aparece como detonante inmediato de las movilizaciones. Informes difundidos durante la semana situaron la inflación por encima del treinta y seis por ciento y describieron una rápida depreciación del rial. Esa evolución impulsó los primeros cierres de comercios y protestas de pequeños empresarios y estudiantes, con focos que luego se extendieron hacia varias urbes y con testimonios sobre daños en edificios públicos y locales administrativos en algunos enfrentamientos.
Medios internacionales calificaron la ola de protestas como la más grave en tres años y la vincularon con semanas de deterioro acelerado del tipo de cambio y con un repunte de los precios internos. Esas referencias se apoyaron en reportes de campo y en análisis de coyuntura que describieron presión social en sectores comerciales y estudiantiles, con impacto visible en mercados locales y en la actividad cotidiana en distintos núcleos urbanos.

Durante el jueves y el viernes, la cronología oficial incorporó los hechos de Azna y Lordegan con balances parciales de muertos y heridos. Organizaciones de derechos humanos publicaron listados provisionales con identidades y edades. Agencias internacionales que cruzaron ambas fuentes mantuvieron un rango de seis a diez muertos según el origen de los recuentos y destacaron que el mayor número se concentró en provincias del oeste del país, con escenarios de fuerte presencia policial.
Los comunicados oficiales y semioficiales atribuyeron los disturbios a grupos armados y a provocadores que, según esas versiones, atacaron edificios públicos y cuarteles policiales. Canales próximos a la Guardia Revolucionaria resaltaron la muerte del integrante de los Basij de Kouhdasht y mencionaron agentes heridos en varias intervenciones. Fuentes gubernamentales indicaron reuniones con representantes comerciales y anunciaron conversaciones con sectores afectados para normalizar la actividad nacional en el corto plazo.
