Dos buques de carga de una empresa iraní vinculada al programa de misiles balísticos de Teherán partieron desde un puerto chino de almacenamiento químico con destino a Irán, según informó The Washington Post.
El diario señala que ambas embarcaciones pertenecen a la naviera estatal Islamic Republic of Iran Shipping Lines (IRISL), una compañía sancionada por Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea. Sobre la firma pesan acusaciones de suministrar material para las necesidades militares iraníes.
Según expertos citados por el periódico, el puerto de Gaolan, en China, donde atracaron los dos buques, es conocido por gestionar productos químicos utilizados como componentes clave del combustible para cohetes.
Isaac Kardon, investigador principal del Carnegie Endowment for International Peace, declaró al Post que China tenía margen para impedir la salida de los barcos mediante trabas administrativas o controles aduaneros, pero optó por no hacerlo. A su juicio, esa inacción responde a una decisión política deliberada en medio de una guerra activa, mientras Pekín reclama públicamente moderación.
