El ministro de Asuntos Exteriores del Líbano, Youssef Rajji, afirmó a Al Jazeera que la influencia de Irán en el Líbano y Oriente Medio resulta “muy negativo”. Además, definió las políticas de Teherán como “una fuente de inestabilidad” que afecta de forma constante al equilibrio regional.
Rajji señaló que el gobierno libanés, de orientación prooccidental, acepta abrir un diálogo con Irán si este pone fin al financiamiento de “una organización ilegal” en Líbano, expresión usada para referirse a Hezbolá, y si cesa cualquier injerencia directa en los asuntos internos del Estado.
Según el canciller, países árabes advirtieron a Beirut que Israel planeaba una gran operación militar en territorio libanés. Ante ese escenario, explicó que el Ejecutivo utiliza canales diplomáticos con el objetivo de impedir ataques contra instalaciones estatales y limitar una escalada mayor.
Rajji sostuvo que las armas de Hezbolá no ayudaron a Gaza ni garantizaron la protección del Líbano, aunque el grupo chií rechaza entregarlas. También aclaró que Beirut no avanza hacia conversaciones directas con Israel, sino que busca restablecer un marco de armisticio vigente.
