Delegaciones de Estados Unidos e Irán llegarán el viernes a Pakistán para mantener conversaciones, informó el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, en medio del intento de Washington por convertir en acuerdo una tregua que sigue siendo inestable.
El anuncio coincide con nuevos contactos entre Teherán y la cúpula militar paquistaní, que intervino en la mediación del alto el fuego. Según un comunicado del ministerio iraní, el canciller Abbas Araghchi trasladó al mariscal de campo Asim Munir supuestas “violaciones del alto el fuego” cometidas por Israel. Araghchi “habló sobre las violaciones del alto el fuego por parte del régimen sionista en Irán y Líbano”, señaló la nota oficial, en referencia a Israel.
Desde Budapest, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, dijo que Donald Trump quiere acelerar la salida negociada de la guerra con Irán y aseguró que el presidente ordenó a su equipo actuar “de buena fe” en los contactos con Teherán. Durante un acto en la capital húngara, sostuvo que todavía hay margen para un entendimiento, aunque advirtió de respuestas desiguales dentro del sistema iraní: algunas partes, dijo, encaran las conversaciones de forma constructiva y otras no, dentro de una “tregua frágil”.
“El presidente de Estados Unidos me ha dicho, y se lo ha dicho a todo el equipo negociador, al secretario de Estado y al enviado especial Steve Witkoff, que vayan y trabajen de buena fe para llegar a un acuerdo”, afirmó Vance. El vicepresidente agregó que Trump está “impaciente” por cerrar una resolución de la guerra. “Está impaciente. Está impaciente por avanzar. Nos ha dicho que negociemos de buena fe, y creo que si ellos negocian de buena fe, podremos llegar a un acuerdo. Pero ese es un gran “si”, y en última instancia, depende de los iraníes cómo negocien. Espero que tomen la decisión correcta”, declaró.
Washington y Teherán preparan contactos en Pakistán

En paralelo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, aseguró que la guerra dejó a Irán sin capacidad para producir misiles y armamento sofisticado. “Hemos acabado de destruir por completo la base industrial de defensa de Irán, un pilar fundamental de nuestra misión”, dijo ante periodistas. “Siguen disparando… aquí y allá…, pero ya no pueden fabricar misiles”.
Hegseth presentó la Operación Furia Épica como “una victoria histórica y aplastante en el campo de batalla” y sostuvo que “uno de los ejércitos más poderosos del mundo” fue destruido en menos de 40 días. Según su versión, Irán “aceptó el alto el fuego bajo una presión abrumadora”, al saber que Estados Unidos tenía “apuntado y listo” un paquete de objetivos energéticos y de otra naturaleza que Teherán no podía defender. “Saben que este acuerdo significa que nunca, jamás, poseerán un arma nuclear”, afirmó.
El jefe del Pentágono añadió que la tregua abre una oportunidad para una “paz real y un acuerdo real”, aunque advirtió que el “Departamento de Guerra… permanece alerta en segundo plano para garantizar que Irán cumpla todos los términos razonables”. También agradeció a Israel “por ser un aliado valiente, capaz y dispuesto en este campo de batalla” y dijo que “el resto del mundo y el resto de nuestros supuestos aliados han visto cómo son las capacidades reales. Deberían tomar nota”.
La Casa Blanca reforzó esa lectura y presentó el alto el fuego de dos semanas anunciado entre Estados Unidos e Irán como una victoria obtenida por la ofensiva lanzada por Trump. “Esto es una victoria para Estados Unidos que el presidente Trump y nuestro increíble ejército hicieron posible”, señaló la secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, en un comunicado divulgado tras la tregua.
El Pentágono y la Casa Blanca presentan la tregua como victoria

Leavitt afirmó que Trump había calculado desde el comienzo de la Operación Furia Épica una campaña de entre cuatro y seis semanas. “Desde el mismo comienzo de la Operación Furia Épica, el presidente Trump estimó que esta sería una operación de 4 a 6 semanas”, indicó. También sostuvo que los principales objetivos militares se cumplieron antes de lo previsto: “Gracias a las increíbles capacidades de nuestros guerreros, hemos logrado y superado nuestros objetivos militares principales en 38 días”.
La portavoz vinculó ese resultado con la apertura posterior de la vía diplomática. “El éxito de nuestro ejército creó el máximo apalancamiento, permitiendo al presidente Trump y al equipo involucrarse en negociaciones difíciles que ahora han creado una apertura para una solución diplomática y una paz a largo plazo”, declaró.
En la misma nota, Leavitt aseguró que Trump consiguió la reapertura del estrecho de Ormuz. “Además, el presidente Trump logró que se reabriera el estrecho de Ormuz”, dijo. Sin embargo, el canal ya estaba abierto antes del inicio de la guerra, aunque Irán sostiene ahora que el tránsito seguro por esa zona debe coordinarse con sus fuerzas. Leavitt cerró el mensaje con una defensa directa del papel del presidente: “Nunca subestimen la capacidad del presidente Trump para avanzar con éxito los intereses de Estados Unidos y negociar la paz”.